Alemania y España lanzan ‘Team Gen 6’ tras el fracaso del FCAS
La industria de defensa europea se sacude tras la abrupta cancelación del proyecto FCAS. En un movimiento que cogió por sorpresa a París, Airbus Defence and Space ha anunciado la creación de 'Team Gen 6', una ambiciosa coalición con empresas alemanas y españolas para diseñar un caza de sexta generación. La iniciativa surge de las cenizas del programa franco-germano-español, cuyo fracaso, marcado por la ignorancia a España y los desencuentros entre Francia y Alemania, ha precipitado esta nueva carrera por la supremacía aérea.
El Future Combat Air System (FCAS), que prometía ser el futuro de la defensa aérea europea con un caza de sexta generación, ha implosionado. Las diferencias irreconciliables entre Dassault Aviation, que reclamaba el liderazgo absoluto, y Airbus, que exigía una asociación equitativa, dinamitaron el proyecto. El resultado: Francia y Alemania ni siquiera pudieron acordar una comunicación conjunta sobre su fin, dejando a España, el tercer socio, directamente ignorada. Este desenlace ha dejado un vacío que Airbus no ha tardado en intentar llenar.
'Team Gen 6': La respuesta germano-española a la crisis del FCAS
La respuesta no se ha hecho esperar. Airbus Defence and Space, junto a un selecto grupo de empresas alemanas, ha lanzado 'Team Gen 6', una coalición que busca diseñar el caza del futuro. La novedad más impactante es la inclusión explícita de la industria española, que tras ser apartada del FCAS, ahora se posiciona como un socio clave en esta nueva iniciativa. Este movimiento subraya la determinación de España y Alemania por consolidar su soberanía tecnológica y militar en el ámbito europeo, buscando alianzas estratégicas para no depender de terceros.
Seis compañías españolas, incluyendo gigantes como Indra, GMV, Grupo Oesía, Airbus Defence and Space, ITP Aero y Sener, han suscrito una declaración de intenciones para avanzar en la construcción de un sistema de combate aéreo de sexta generación. Ponen sus capacidades a disposición de España y sus futuros socios europeos, demostrando una clara voluntad de seguir adelante a pesar del tropiezo del FCAS. La posible incorporación de la sueca Saab a la alianza germano-española, tal como sugieren algunas informaciones, ampliaría aún más el alcance y la ambición de este nuevo proyecto.
El legado fallido del FCAS y el nuevo escenario europeo
La cancelación del FCAS ha sido un duro golpe para la unidad de defensa europea, pero también ha abierto la puerta a nuevas oportunidades. 'Team Gen 6' representa un giro inesperado, un intento audaz de reconfigurar el panorama de la defensa aérea continental. La pregunta ahora es si esta nueva alianza germano-española logrará superar los obstáculos que hundieron al proyecto anterior y si Francia, excluida de esta nueva configuración, responderá con su propia iniciativa. El futuro del caza europeo está más incierto y competitivo que nunca.
Alemania y España se unen para crear el caza del futuro después del fracaso del FCAS. Airbus Defence and Space ha anunciado el lanzamiento de 'Team Gen 6', una coalición con empresas alemanas y españolas del sector defensa para diseñar un caza de sexta generación.
El punto de partida es el cadáver del Future Combat Air System (FCAS): el programa que Francia, Alemania y España pusieron en marcha en 2017 con un presupuesto estimado de 100.000 millones de euros y una fecha de despliegue prevista para 2040. El proyecto no llegó ni a la fase de prototipos.
El canciller alemán Friedrich Merz comunicó formalmente su defunción al presidente francés Emmanuel Macron durante la cumbre UE-Balcanes Occidentales celebrada en Montenegro. Ahora Airbus trata de levantar, con España y Alemania, lo que el FCAS no pudo construir con tres países y casi una década de trabajo.
La causa del colapso no fue técnica, sino industrial y política. Dassault Aviation exigió el liderazgo absoluto del desarrollo, reproduciendo su papel histórico en el programa de drones Neuron, mientras que Airbus reclamaba una asociación de ingeniería en igualdad de condiciones para desarrollar su propia capacidad de fabricación de aviones de combate.
Ambas empresas llevaron a cabo con éxito una fase inicial de investigación valorada en 3.200 millones de euros, pero ninguna firmó el contrato de Fase 2 de 5.000 millones destinado a producir prototipos funcionales. A eso se sumaban exigencias operativas irreconciliables: Francia necesitaba un avión capaz de transportar armamento nuclear y operar desde portaaviones, dos requisitos que Alemania rechazó categóricamente.






