Economía

Cacería’ en Selectividad

La actualidad del español en el País Vasco ha estallado en un escándalo de proporciones inéditas. Íñigo Ibeas, un valiente alumno de un centro con Modelo A, ha destapado la persecución que sufren los estudiantes hispanohablantes en la Selectividad. Sus palabras son un grito de alarma: "Han puesto fotos llamándome de todo". Este es un claro ejemplo del español bajo ataque en la región. No es una queja aislada, sino la punta del iceberg de una estrategia para arrinconar el idioma en la región, con consecuencias devastadoras para miles de jóvenes.

La denuncia de Íñigo Ibeas no deja lugar a dudas. Tanto él como sus compañeros se quedaron atónitos ante la "cantidad indecente de malas notas y, sobre todo, de ceros" en los exámenes de euskera. Una situación que se repite y que, según muchos profesores y alumnos, responde a un endurecimiento deliberado de los criterios de corrección. El objetivo, claman, es reventar las opciones universitarias de aquellos que no demuestren un dominio absoluto del vasco, incluso cuando su lengua vehicular es el español.

La 'cacería' en la PAU vasca: el español bajo ataque

La polémica en la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) vasca ha alcanzado niveles críticos. Un total de 1.778 alumnos, el 14% de los más de 13.000 que realizaron el examen el pasado 2 de junio, han solicitado la revisión de sus pruebas de euskera. Detrás de estas cifras se esconde el drama de más de un centenar de "ceros" obtenidos por estudiantes de centros de Modelo A, aquellos donde el español es la lengua principal de enseñanza.

Íñigo Ibeas relata cómo esta situación no es nueva. Ya el curso anterior, en el mismo tribunal evaluador, se registraron numerosas notas bajas, lo que generó quejas de los colegios. Sin embargo, este año la situación ha escalado, llegando a ser calificada por algunos como una "caza de brujas". La sensación general es que se busca enviar un mensaje claro a quienes optan por una educación en la que el vasco no está por encima del español.

Este ataque directo a los alumnos de Modelo A, despectivamente tachados de "españoles" por algunos sectores, busca dificultar su acceso a la universidad. La estrategia es clara: si el español es tu lengua vehicular, tu futuro académico en el País Vasco se complica. Una purga lingüística ya vista en otras comunidades. Aquí se traduce en la práctica expulsión de miles de estudiantes de la región. Es una muestra más del ataque al español en esta comunidad autónoma. Ante la imposibilidad de desarrollar su carrera en su tierra, muchos se ven forzados a buscar universidades "libres de separatismo y odio a España".

La ofensiva del Gobierno vasco contra la educación en español

Pero la "cacería" en la Selectividad es solo una parte de la ofensiva. El Gobierno del País Vasco está maniobrando de forma sibilina para dejar de ofrecer educación en español en el único colegio público de Vizcaya que aún ofrece aula de 2 años en Modelo A. La Administración educativa vasca opta por tácticas encubiertas: no abrir nuevas aulas, limitar las plazas disponibles o concentrar su oferta en un número cada vez más reducido de centros.

El caso del Colegio Cervantes de Bilbao es paradigmático. El Ejecutivo autonómico tiene previsto dejar de ofertar el Modelo A en este centro, pero sin una resolución administrativa explícita. Esta estrategia permite la desaparición de facto del modelo en español sin un acto formal que pueda ser recurrido legalmente. Una trampa burocrática que condena a las familias a la desesperación y, en muchos casos, a tener que recorrer kilómetros diarios para que sus hijos puedan estudiar en español.

La situación es alarmante. El idioma español, lejos de ser valorado como patrimonio cultural, se convierte en un problema en algunas zonas de España. Es una realidad que el ataque al español es palpable en el País Vasco. En el País Vasco, esta percepción se traduce en políticas activas para arrinconarlo, afectando directamente a la libertad de elección de las familias y al futuro de los estudiantes.

El español bajo ataque: consecuencias del arrinconamiento

Las consecuencias de esta política de arrinconamiento son profundas. La previsible fuga de talento de la región es un daño colateral que, al parecer, no preocupa al Gobierno vasco, en manos del PNV. La imposición de un modelo monolingüe, o al menos con una clara jerarquía lingüística, genera una fractura social y académica que tendrá repercusiones a largo plazo.

Este escenario, que recuerda a lo ya experimentado en otras comunidades autónomas, amenaza con empobrecer la oferta educativa y limitar las oportunidades de los jóvenes. La situación del español bajo ataque en el País Vasco no puede ignorar esta realidad. Se trata de un pulso por el futuro de una lengua que, para millones de españoles, es parte intrínseca de su identidad y su derecho a la educación.

La defensa del español en las aulas vascas se ha convertido en una batalla crucial. Lo que ocurre en la Selectividad y en los colegios públicos no es un mero debate lingüístico, sino una cuestión de derechos fundamentales y de igualdad de oportunidades para todos los alumnos, sin importar la lengua en la que elijan formarse.

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