Uno de cada seis humanos ya la usa
La inteligencia artificial generativa ha dejado de ser un fenómeno emergente para convertirse en una práctica cotidiana. A cierre de 2025, uno de cada seis habitantes del planeta utiliza herramientas de IA de forma recurrente. Este dato, que hace poco parecía una quimera, plantea ahora la cuestión de quién adopta estas tecnologías más rápido y bajo qué condiciones. Un informe reciente sitúa esta transición en cifras concretas: el 16,3% de la población mundial ha utilizado herramientas de IA generativa en la segunda mitad de 2025, un crecimiento sostenido que dibuja un mapa de ganadores claros y rezagados.
España emerge con fuerza en este escenario global. Con un 41,8% de su población en edad de trabajar utilizando IA, el país se posiciona como el sexto del mundo en adopción, solo por detrás de economías como Emiratos Árabes Unidos, Singapur, Noruega, Irlanda y Francia. Este dato supone un avance significativo, consolidando una tendencia que ya situaba a España en un grupo de vanguardia tecnológica.
España se dispara en el uso de IA
El avance de la inteligencia artificial en España no es solo una cuestión de usuarios individuales. El tejido empresarial también está intensificando su apuesta por estas tecnologías para mantenerse competitivo. A principios de 2024, el 12,4% de las empresas españolas de diez o más empleados ya utilizaba inteligencia artificial (IA). Esto representa un incremento de 2,8 puntos porcentuales respecto al año anterior. La inversión en IA y otras tecnologías emergentes es crucial para navegar la era digital, aunque las organizaciones aún se enfrentan a importantes desafíos para escalar sus iniciativas y obtener un retorno tangible.
La competitividad en el mercado global exige adaptación constante. Las empresas españolas invierten en inteligencia artificial y tecnologías emergentes. Sin embargo, la conversión de proyectos piloto en operaciones a gran escala y la medición del valor generado siguen siendo retos clave. La ambición por liderar con IA es palpable, pero el verdadero salto se producirá cuando estas inversiones se traduzcan en un retorno de la inversión (ROI) medible y sostenible en el tiempo.
El impacto económico y laboral de la IA en España
El McKinsey Global Institute (MGI) ha proyectado el potencial transformador de la IA en la economía española. Según su informe 'Agentes, robots y nosotros: cómo la IA rediseña el trabajo y las competencias en Europa', la inteligencia artificial y la robótica podrían generar hasta 167.000 millones de dólares en España para 2030. Este impacto se prevé especialmente pronunciado en sectores como el comercio, la industria y el sector público.
El estudio también señala que el 59% de las horas de trabajo actuales en España son técnicamente susceptibles de automatización con la tecnología ya disponible. De este porcentaje, un 44% podría ser asumido por agentes de software con funciones cognitivas, y el 15% restante por robots. Sin embargo, la automatización no implica la desaparición del empleo. Al contrario, se estima que el 85% de las habilidades humanas actuales de los profesionales españoles seguirán siendo necesarias. Aproximadamente el 75% de las competencias demandadas por las empresas se centran en aspectos que la IA aún no puede replicar.
A pesar de estas proyecciones positivas en cuanto a potencial económico, la transformación del mercado laboral presenta retos. Las proyecciones apuntan a una reconfiguración profunda en los próximos años, con un impacto notable en las grandes firmas. La adaptación de las competencias y la gestión de la transición serán claves para aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece la inteligencia artificial.
La adopción global de la inteligencia artificial acelera en 2025 y España refuerza su posición entre los países líderes. La inteligencia artificial generativa ha dejado de ser un fenómeno emergente para convertirse en una práctica cotidiana para una parte creciente de la población mundial. A cierre de 2025, uno de cada seis habitantes del planeta utiliza herramientas de IA de forma recurrente. Este dato, que hasta hace poco habría parecido ambicioso, plantea ahora una pregunta distinta: no tanto si la IA se adopta, sino quién lo hace más rápido y bajo qué condiciones. El informe Global AI Adoption in 2025 – A Widening Digital Divide, elaborado por el AI Economy Institute de Microsoft, sitúa esta transición en cifras concretas.





