Desalojo masivo en el Botànic para un hotel de lujo
La maquinaria de la gentrificación ha vuelto a golpear con brutalidad en Valencia. Lo que antes era una escuela infantil, un restaurante emblemático y dos edificios llenos de vida, ahora son el esqueleto de un futuro hotel boutique de más de 80 habitaciones. Este desalojo masivo en Valencia para un hotel transforma el corazón del barrio del Botànic en un patio de obras para turistas. Deja un rastro de desolación y plantea una pregunta clave: ¿hasta cuándo seguirá este atropello?
El silencio de un patio sin actividad y el vacío de dos bloques de viviendas marcan hoy la realidad de la Calle Túria. La ilusión de un hotel de lujo se construye aquí sobre los escombros de un tejido social vibrante. Antiguamente, estos inmuebles albergaban una escuela infantil que resonaba con risas, un conocido restaurante que era punto de encuentro y decenas de familias que hacían vida en sus hogares. Ahora, solo queda la promesa de ochenta habitaciones destinadas a visitantes. Es un símbolo más de cómo el capital internacional devora la identidad de nuestros barrios.
El Botànic se rebela contra el hotel de lujo
El Botànic, una de las zonas más castigadas por la especulación, lleva años sufriendo la misma fórmula que asfixió El Carmen: expulsar a los vecinos para hacer sitio a los turistas. Las antiguas murallas de la ciudad ya no detienen el avance imparable de los fondos de inversión. Este mismo jueves, la indignación estalló entre los residentes de la Calle Túria al ver cómo comenzaban los trabajos en los patios interiores de los números 49 y 51. De estos edificios se desalojó a dieciséis familias en 2021, dejando una herida abierta en la comunidad.
La historia es la misma de siempre. Es un patrón que se repite con alarmante frecuencia en España. Los herederos de la propietaria original decidieron poner los inmuebles en venta. Inmediatamente, un fondo francés, ya conocido por su agresiva estrategia inmobiliaria en la ciudad, se hizo con ellos. Aún en plena pandemia, los nuevos propietarios comunicaron a los inquilinos el vencimiento de sus contratos de alquiler. Los dejaron en una situación de extrema vulnerabilidad y sin apenas opciones.
La operación del fondo francés que expulsa a los vecinos
La empresa detrás de esta operación es Hovre Turia SL, vinculada directamente a este fondo francés que acumula propiedades en Valencia. Su modus operandi es claro: adquirir edificios en zonas estratégicas para convertirlos en activos turísticos de alta rentabilidad. Desde el desalojo de las familias, las viviendas han permanecido vacías, esperando el momento oportuno para su transformación. Es un despropósito que condena al abandono a inmuebles que podrían haber seguido cumpliendo una función social vital.
En enero de este mismo año, Hovre Turia SL obtuvo la licencia municipal necesaria para convertir los edificios en un hotel, tal como informó el diario Levante EMV. Este paso administrativo ha sido la confirmación definitiva de que la especulación ha ganado la batalla en esta parcela del Botànic. El fondo ya había intentado, con métodos cuestionables, expulsar a otra vecina en la Calle Sogueros. Esto demuestra su determinación y la falta de escrúpulos en su estrategia.
El Ayuntamiento y el desalojo masivo: ¿pudo evitarse el hotel?
El Ayuntamiento de Valencia, en su momento, inició el proceso para ejercer el derecho de tanteo y retracto. Esta herramienta permite a la administración pública adquirir inmuebles en venta para destinarlos a vivienda social. Sin embargo, el cambio de color político en el consistorio trajo consigo un cambio radical en los criterios para la adquisición de edificios. El precio de estos pisos, que rozaba los 600.000 euros, superaba con creces los nuevos límites establecidos, frustrando cualquier intento de frenar la operación.
Así, la pasividad o la incapacidad institucional ha permitido que una escuela, un restaurante y los hogares de dieciséis familias se conviertan en la próxima parada de un turismo desbocado. La imagen de un barrio vaciado para ser llenado de turistas se consolida. El desalojo masivo en Valencia es una herida que no cicatriza. Es un recordatorio constante de que, en la lucha entre la vida de un barrio y el negocio hotelero, a menudo, los ciudadanos llevan las de perder.
Un fondo que desalojó dos edificios y una escuela infantil en València arranca los trabajos para convertirlos en un hotel. Es la confirmación de la victoria de la especulación.





