El ‘milagro’ del déficit en España: despesa descontrolada y deuda asfixiante
España ha logrado un hito que el Gobierno vende como un auténtico éxito: cerrar 2025 con un déficit público del 2,18% del PIB, por debajo del objetivo marcado por Europa. Un dato que, a primera vista, parece un milagro económico, pero que, al rascar un poco, deja al descubierto una realidad mucho más compleja y preocupante: la despesa descontrolada en España, una deuda que sigue ahogando las cuentas y un cabreo internacional por el gasto en defensa que no cesa.
El Ministerio de Hacienda ha sacado pecho, anunciando una reducción de casi 9.000 millones de euros respecto al año anterior y el dato más bajo en 18 años, todo ello, según el Ejecutivo, “sin aplicar recortes”. Pero la euforia oficial choca de frente con las advertencias de los organismos clave y la dura realidad de una economía que, pese a los ingresos históricos, sigue gastando más de lo que tiene.
El “milagro” del déficit: ¿realidad o espejismo?
El Gobierno ha conseguido lo impensable: reducir el déficit público al 2,18% del PIB en 2025, un impresionante total de 36.780 millones de euros. Este porcentaje no solo mejora el objetivo del 2,5% pactado con la Comisión Europea. Además, se sitúa como el más bajo desde la crisis de 2008. Una gesta que, según el Ejecutivo, se ha logrado sin aplicar los temidos recortes que tanto lastran la economía. Las cifras son claras: una rebaja de 8.811 millones de euros, un 19,3% menos que en 2024, superando incluso las previsiones de instituciones como el FMI o el propio Banco de España.
Sin embargo, este aparente éxito se cimenta sobre una base de ingresos públicos que han batido récords históricos. Desde la pandemia, la caja del Estado no ha parado de llenarse. En 2025, el Ministerio de Hacienda ingresó la friolera de 325.356 millones de euros, un 10,4% más que el año anterior. A esto se suman los 175.677 millones de euros de cotizaciones sociales, un 6,8% más. Una auténtica riada de dinero que, pese a todo, no ha sido suficiente para calmar las alarmas sobre la salud financiera de España.
Ingresos récord, deuda disparada: el aviso del Banco de España
Aquí es donde el relato oficial empieza a hacer aguas. Porque, aunque los ingresos han crecido más que los gastos en los últimos años, España sigue inmersa en una peligrosa espiral: se gasta más de lo que se ingresa. En 2025, los ingresos representaron el 42,9% del PIB, mientras que el gasto público se disparó hasta el 45,3%. Una brecha que el Banco de España no ha dudado en señalar con dureza, alertando sobre la despesa incontrolada.
La institución, en su Informe Anual 2025, ha afeado al Gobierno por desaprovechar una oportunidad de oro. Era clave equilibrar las cuentas y, sobre todo, atajar el problema de la deuda pública. David López Salido, director general de Economía del Banco de España, fue tajante: el esfuerzo de los contribuyentes “no se ha trasladado en una evolución de la deuda pública que nos parezca suficientemente prometedora”. Y es que el porcentaje de deuda sigue anclado en niveles cercanos al 100% del PIB, muy por encima del promedio de la Unión Económica y Monetaria (87,8%). El organismo insiste en la necesidad de una planificación fiscal y estructural a medio plazo que ponga coto a esta deriva.
La despesa en defensa que enfurece a Trump
Y como si la situación interna no fuera lo suficientemente tensa, desde el exterior llegan más presiones. Donald Trump, el polémico expresidente estadounidense, no ha dudado en señalar a España por su escasa despesa en defensa. En el Foro Económico Mundial de Davos, Trump lanzó una pulla directa a Pedro Sánchez y al Gobierno español: “No sé qué pasa con España”, dijo. Insinuó que el país quiere “que les salga gratis” la protección militar, mientras otros miembros de la OTAN aumentan su gasto.
Aunque el Gobierno español defiende haber destinado 34.000 millones de euros anuales a defensa, una cifra que superaría la inversión de 13 países de la OTAN, lo cierto es que España sigue siendo uno de los países que menos invierte en defensa en relación a su PIB. Un hecho que no pasa desapercibido para figuras como Trump. Esto añade una capa más de complejidad a la gestión de la despesa pública en un escenario internacional cada vez más volátil.
Así, el aparente 'milagro' del déficit en España para 2025 se diluye entre las sombras de una deuda persistente, la falta de previsión a largo plazo y las exigencias de socios internacionales. Un cóctel que deja a España ante el espejo de una realidad económica que, más allá de los titulares, exige decisiones valientes y una gestión de la despesa mucho más rigurosa y transparente.






