¡EXCLUSIVA! España veta a Palantir Technologies por seguridad nacional
Un terremoto sacude los cimientos tecnológicos y de seguridad en España. El Gobierno de Pedro Sánchez ha dado un golpe en la mesa: España veta a Palantir Technologies. La orden, dirigida a diversas empresas públicas y privadas, con especial énfasis en las controladas por la SEPI, prohíbe de inmediato cualquier contrato con la multinacional estadounidense. Esta decisión ha caído como un jarro de agua fría en el sector.
Responde a un temor que Moncloa no ha querido hacer público oficialmente. Sin embargo, resuena con fuerza en los despachos: el riesgo de que información clasificada, vinculada directamente a la seguridad nacional, acabe en manos equivocadas. La noticia, confirmada desde varios consejos de administración de compañías cotizadas, revela una preocupación creciente en el Ejecutivo.
Palantir, conocida por sus potentes plataformas de inteligencia artificial y análisis de datos, es utilizada por multitud de gobiernos en todo el mundo. Ahora, ha encendido las alarmas en Madrid. La sombra de un posible uso indebido de información secreta ha llevado a Moncloa a activar un veto sin precedentes, aunque mantenido en un discreto segundo plano.
El veto de España a Palantir: ¿por qué el temor a la fuga de datos?
La medida no es baladí. La compañía, cofundada por el controvertido Peter Thiel y Alex Karp, figuras cercanas a la órbita del expresidente estadounidense Donald Trump, ha estado siempre bajo escrutinio. Su capacidad para manejar y procesar ingentes cantidades de datos genera recelo. En España, el miedo a que cualquier acuerdo con Palantir Technologies pudiera comprometer la soberanía nacional ha sido el detonante de esta drástica decisión.
Desde las altas esferas gubernamentales se ha transmitido una directriz clara: evitar a toda costa cualquier vinculación contractual con la tecnológica. No hay un comunicado oficial que lo confirme, pero la orden ha sido explícita en las reuniones internas. El silencio de Moncloa contrasta con la rotundidad de la medida, que ya se implementa en las empresas afectadas.
La discreción busca, probablemente, evitar una crisis diplomática. También se pretende eludir una escalada de tensiones con una de las firmas tecnológicas más influyentes y polémicas del planeta. El veto español se suma a una lista creciente de países europeos que miran con recelo a Palantir. La preocupación por la privacidad y la seguridad de los datos no es exclusiva de España; la decisión de Moncloa se enmarca en un contexto de desconfianza continental.
El veto español a Palantir Technologies resuena en Europa
España no está sola en esta cruzada. La decisión de vetar a Palantir Technologies tiene un claro precedente en otros países de nuestro entorno. El primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, ya anunció el pasado 10 de junio que el país galo cesaría su colaboración con la tecnológica. Los contratos en vigor se mantendrán hasta su finalización, pero la señal es inequívoca: París también desconfía de la compañía de Thiel y Karp.
En Alemania, la situación no es diferente. Varios partidos políticos han alzado la voz para exigir a las autoridades que no trabajen con Palantir. De hecho, Thomas Daum, responsable de ciberdefensa del ejército alemán, ha asegurado públicamente que no firmará nuevos contratos con la empresa. Este frente común europeo subraya la seriedad de las preocupaciones sobre el manejo de datos sensibles y la potencial injerencia en asuntos de seguridad nacional.
La postura del Gobierno español, aunque no se haya hecho pública con bombos y platillos, es un mensaje contundente: la protección de la información estratégica es una prioridad absoluta. El veto a Palantir Technologies marca un antes y un después en la relación de España con las grandes tecnológicas. Pone de manifiesto la creciente tensión entre la innovación y la soberanía de los estados.






