Lara Hernández dimite de Sumar y acusa de «campaña de desprestigio» tras archivo de investigación
«Con humildad y transparencia, me toca hablar». Así arrancaba Lara Hernández el que, sin duda, ha sido el discurso más amargo y difícil de su corta pero intensa carrera como máxima dirigente orgánica de Movimiento Sumar. La hasta ahora coordinadora general ha anunciado su dimisión de todos los cargos en la dirección y su baja como militante, un movimiento fulminante que sacude los cimientos de la formación de Yolanda Díaz.
La decisión llega en un momento crítico, justo después de archivarse una investigación interna por presunto trato vejatorio a los trabajadores. Hernández, lejos de aceptar el resultado como un simple punto final, ha explotado públicamente, calificando todo el proceso como una «campaña de desprestigio» orquestada en su contra. Asegura haber sufrido durante los últimos cuatro meses, desde que se abrió la investigación, una serie de «mentiras» e «injurias» que, según ella, se han demostrado completamente falsas.
Las sombras de una investigación interna
La salida de Hernández no es un hecho aislado, sino la enésima señal de una formación sumida en una profunda crisis. Nombrada por la propia Yolanda Díaz tras su renuncia al liderazgo orgánico en junio de 2024, Hernández se suma ahora a un reguero de dimisiones que han debilitado a Sumar hasta límites insospechados. Su renuncia a presentarse a la reelección en la próxima cita congresual del partido, convocada para el 11 de julio, deja un vacío de poder que complica aún más el futuro de la plataforma.
La investigación interna que la señalaba por «comportamientos preocupantes» hacia el personal ha sido el detonante final. Aunque archivada, el daño ya está hecho, y Hernández no ha dudado en contraatacar, denunciando un linchamiento mediático y político que ha minado su credibilidad y su posición en el partido. La tensión era insostenible, y su adiós se perfila como un capítulo más en la crónica de una muerte anunciada para el proyecto de Díaz.
Sumar, un partido en caída libre
Movimiento Sumar llega más debilitado que nunca a las puertas de su cita congresual del 11 de julio, donde se espera renovar tanto la dirección como la hoja de ruta del espacio plurinacional. La formación atraviesa una etapa de inestabilidad crónica desde la renuncia de Yolanda Díaz, y cada dimisión es un nuevo clavo en el ataúd de sus aspiraciones. La fractura interna es palpable, y las guerras de poder amenazan con desintegrar lo que un día quiso ser una alternativa de izquierda unida.
La dimisión de Hernández es un golpe devastador, que se suma a la ya preocupante deserción de otros dirigentes. La imagen de un partido desestructurado y devorado por sus conflictos internos se consolida, poniendo en jaque su capacidad para ofrecer una propuesta política coherente y creíble a la ciudadanía española.
La guerra de poder que desangra a la izquierda
Este terremoto interno no es nuevo. Ya antes de la dimisión de Lara Hernández en Sumar, el partido había sido escenario de acusaciones cruzadas y renuncias sonoras. La salida de Laura Moreno, anterior secretaria de Organización, destapó una evidente guerra de poder con graves acusaciones contra la propia Hernández. Moreno denunció haber sufrido «injusticias, faltas de respeto» y un «aislamiento» orquestado por la ahora excoordinadora general.
La exdirigente de Sumar llegó a asegurar que su exclusión de determinadas negociaciones internas se intensificó en los últimos meses, especialmente en procesos de coordinación política clave. Estas revelaciones dibujan un panorama desolador de luchas fratricidas y desconfianza, donde la denuncia y la contradenuncia se han convertido en la tónica habitual. El futuro de Sumar, tras esta nueva e impactante dimisión, se presenta más incierto que nunca, con el partido al borde del colapso ante la mirada atónita de sus votantes y la satisfacción de sus adversarios.
Lara Hernández dimite de Sumar tras archivarse la denuncia por acoso laboral.
Con humildad y transparencia, me toca hablar.
Así iniciaba Lara Hernández el que probablemente haya sido el discurso más difícil de su corta carrera como máxima dirigente orgánica de Movimiento Sumar, el partido de Yolanda Díaz.
Hernández, encumbrada por la propia vicepresidenta segunda tras su paso a un lado en junio de 2024, ha anunciado la dimisión de todos sus cargos en la dirección de la formación y su baja como militante.





