Política

Economía y militar, las claves del acercamiento

Libia, un país marcado por años de conflicto y división, parece estar girando su mirada hacia España con una propuesta de estrechar lazos de colaboración. Este acercamiento, que abarca desde la esfera económica hasta la militar, se produce en un momento crucial para la nación norteafricana, que busca consolidar su unidad y reconstruir su tejido social e institucional. El aprecio mutuo entre ambos pueblos, a menudo pasado por alto, emerge ahora como un pilar fundamental para esta nueva etapa.

El pueblo libio manifiesta un notable aprecio por los españoles, un sentimiento que se percibe claramente en los encuentros mantenidos con diversas instituciones del país. Autoridades libias, desde el Parlamento hasta la Cámara de Comercio y el Ministerio de Asuntos Exteriores, han expresado la necesidad de superar informaciones sesgadas y destacar la realidad de una Libia en proceso de recuperación. La clave de la estabilidad actual, según señalan, reside en el profesionalismo del Ejército Nacional Libio (LNA) y el liderazgo del mariscal Jalifa Haftar, pilares en la recuperación de la normalidad en gran parte del territorio.

La economía, un terreno neutral para la colaboración

Desde el ámbito empresarial, la invitación es clara: Libia se abre a la inversión española. Se enfatiza que la economía trasciende las diferencias políticas, y cualquier empresa de España que desee invertir será bienvenida. Las autoridades libias urgen a activar los mecanismos del tejido empresarial, sin esperar a decisiones políticas. Esta apertura económica se presenta como una oportunidad tangible para fortalecer las relaciones bilaterales, especialmente en un país con vastos recursos y planes de reconstrucción que ascienden a miles de billones.

La presencia de empresas españolas en Libia, como Repsol, que opera uno de sus mayores pozos en la región controlada por el LNA, subraya el potencial de esta colaboración. Sin embargo, se señala que, por el momento, las empresas españolas no están optando a los grandes contratos de reconstrucción, un aspecto que podría cambiar con un acercamiento diplomático más firme.

Impulso a la unificación y la seguridad

Paralelamente a la oferta de colaboración económica, se observan movimientos significativos hacia la unificación del país. La reciente visita de Saddam Haftar, número dos del LNA, a Washington ha supuesto un fuerte impulso diplomático de Estados Unidos para la reunificación libia. El encuentro con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha puesto sobre la mesa la posibilidad de unificar las instituciones militares, económicas y políticas, con el compromiso de EE.UU. de liderar los esfuerzos diplomáticos para apoyar la unidad.

Este impulso a la unificación se refleja también en el ámbito militar. El ejercicio conjunto Flintlock 2026, celebrado en Sirte, ha contado con la inédita participación de fuerzas de los dos gobiernos del dividido país, así como de Italia y otras naciones. Este evento, supervisado por el Mando Militar de Estados Unidos en África (AFRICOM), subraya la posición de Libia como un socio confiable en seguridad y paz, y el compromiso de construir unas fuerzas armadas profesionales.

La tensión en las relaciones bilaterales, a veces marcada por incidentes como la cancelación de un partido amistoso del FC Barcelona en Bengasi, contrasta con este deseo libio de tender puentes. Las autoridades de la zona este de Libia han expresado sorpresa ante las alertas de viaje emitidas por el Ministerio de Exteriores español, argumentando que la situación de seguridad en Bengasi es estable. Este escenario complejo, donde la diplomacia, la economía y la seguridad se entrelazan, configura la actualidad de Libia y su renovado interés por España.

EE UU da el espaldarazo a la reunificación libia y habla con Saddam Haftar. La visita de Saddam Haftar, número dos del Ejército Nacional Libio, esta semana a Washington representa el impulso diplomático más fuerte de EE UU para la unificación del país norteafricano, dividido de facto desde 2014 tras la primera de sus dos guerras civiles. El hijo del hombre fuerte del este de Libia, Jalifa Haftar, fue recibido el lunes por el secretario de Estado Marco Rubio, quien reconocía los “esfuerzos” de los líderes de las dos partes para “superar las divisiones y avanzar hacia la unidad”. Durante el encuentro, ambos estudiaron “posibles vías de cooperación para impulsar la paz y la unidad” y, de manera particular, para “unificar las instituciones militares, económicas y políticas” libias.

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