«En España sabéis separar la vida»
Oksana Selekhmeteva (Rusia, 2003), la tenista que ha revolucionado el panorama deportivo español, no se anda con rodeos. Recién nacionalizada y con la bandera rojigualda en el pecho, la joven promesa ha lanzado un dardo envenenado a su país de origen. Mientras triunfa en Wimbledon, Selekhmeteva asegura que España tiene una clave que Rusia no posee: la capacidad de separar la vida personal de la profesional. Una afirmación que resuena con fuerza en un circuito cada vez más exigente.
Su debut en el prestigioso torneo londinense ha sido fulgurante. La número 91 del ranking WTA batió a la austriaca Sinja Kraus por un contundente 6-1 y 7-5, exhibiendo una madurez impropia de sus 23 años. Ahora, se prepara para un nuevo desafío en Treintaidosavos de final, donde se enfrentará a la estadounidense Emma Navarro. Un camino imparable que consolida su apuesta por España, un país que, según ella, ofrece una estructura y un equilibrio que marcan la diferencia.
El 'zasca' de Selekhmeteva: así humilla el modelo español al ruso
«Estoy mejorando mi español, así que me viene muy bien esta entrevista», confiesa Oksana Selekhmeteva, desvelando una conexión con España que va más allá de lo deportivo. Para la tenista, el secreto del éxito español reside en una filosofía muy concreta: «Vosotros sabéis cómo separar las cosas. Cómo ser tenista y cómo ser persona. Por eso ahora sé cómo separar las cosas. Sé cuándo tengo que trabajar y cuándo tengo que descansar».
Esta visión contrasta drásticamente con lo que ha experimentado en su país natal. «En España tenéis todo como muy compacto. Por ejemplo, tenéis un sitio físico para entrenar y una estructura para ayudar a los niños a ser tenistas profesionales. En Rusia, si no ha cambiado en los últimos meses, no tienen eso», sentencia, poniendo de manifiesto las carencias del sistema ruso frente a la eficacia del modelo español.
El 'golpe' de la nacionalización: Selekhmeteva, un soplo de aire fresco para el tenis español
La historia de Selekhmeteva con España no es nueva. Residente en Barcelona desde hace años y entrenada por Ana Alcaraz, su nacionalización se demoró más de tres años. Sin embargo, el Boletín Oficial del Estado (BOE) confirmó su cambio de pasaporte hace apenas un mes, un hito que ella misma descubrió por una notificación en su móvil antes de ser ratificado por la Federación Española.
Su incorporación es un soplo de aire fresco para el tenis femenino español. Con pocas jugadoras en la élite, la estrategia de nacionalizar talentos como Oksana Selekhmeteva se ha convertido en una vía para reforzar la 'Armada'. Un movimiento que ya se vio con Rebeka Masarova y Kaitlin Quevedo, y que ahora suma una pieza clave con un potencial inmenso.
Sin un euro de patrocinio, pero con la cabeza bien amueblada: la lección de vida de Selekhmeteva
Pese a su creciente éxito y su prometedor futuro, Oksana Selekhmeteva afronta la competición sin el respaldo de grandes marcas. «No lo he escuchado todavía (risas). Todavía no tengo, pero estoy en proceso. La verdad es que no tengo ninguna prisa. Estoy sin ropa, sin sponsors… Pero estoy abierta a escuchar ofertas (risas)», admite con una mezcla de humor y pragmatismo.
Lejos de lamentarse, la tenista relativiza su situación con una perspectiva impactante: «Quiero decir que en el mundo hay cosas mucho más graves y jodidas, no sé si puedo decir esa palabra (risas). Viajo, juego los torneos y estoy sana». Una declaración que subraya su fortaleza mental y su capacidad para mantener los pies en la tierra, mientras sigue haciendo historia con la bandera española en cada partido.






