Dimite el número dos por su pasado ‘fuerza nueva’
La nave de Aliança Catalana parece hacer aguas antes de llegar a puerto. Carles Fresquet, hasta ahora secretario de organización de la delegación de Osona, ha presentado su dimisión irrevocable y su baja como afiliado al partido. La gota que colmó el vaso para Fresquet ha sido la incorporación de Xavier Capelles López a las filas de la formación liderada por Sílvia Orriols. El dimisionario alega que Capelles López militó en Fuerza Nueva y se presentó a unas europeas por Comunión Tradicionalista Carlista, además de su paso por Societat Civil Catalana durante el procés. Información que, según Fresquet, le fue oculta y que de haberla conocido, nunca habría avalado.
Fresquet, quien también es miembro fundador del partido Futur Blau y avaló la entrada de Capelles López, comunicó su decisión con "el corazón lleno de contradicciones" y por una "cuestión de coherencia y responsabilidad política". El exdirigente de Aliança Catalana asegura que avaló la incorporación de Capelles "desde la confianza y la buena fe", pero que tras conocer su pasado a través de los medios, se vio obligado a dar un paso atrás. Esta dimisión en Aliança Catalana por un exmilitante de Fuerza Nueva marca un punto de inflexión y agita las aguas del partido.
Aliança Catalana, en el punto de mira por su pasado y su futuro en Madrid
Esta dimisión se produce en un momento delicado para Aliança Catalana, que busca consolidarse como una fuerza política relevante en Cataluña y España. Las últimas encuestas sugieren que la formación podría dar el salto al Congreso de los Diputados en las próximas elecciones generales, arrebatando hasta la mitad de sus escaños al partido de Carles Puigdemont, Junts. Un sondeo publicado recientemente indica que Junts pasaría de siete a tres diputados, mientras que Aliança Catalana obtendría el mismo número de representantes, consolidando su irrupción en la política nacional.
Sin embargo, el discurso de Aliança Catalana parece no calar en todos los territorios. En Barcelona, la estrategia del partido de centrarse en la ciudad se enfrenta a la dificultad de que su discurso antiinmigración no resuena con la misma fuerza que en otras zonas. A pesar de ello, la dirección del partido maneja estudios demoscópicos internos que les sitúan como tercera fuerza política en Cataluña, solo por detrás de Junts y del PSC, y con expectativas de crecimiento significativas de cara a 2028.
Críticas desde Esquerra Republicana y la irrupción de Aliança Catalana
La consolidación de Aliança Catalana también ha generado críticas desde otras formaciones independentistas. Oriol Junqueras, presidente de Esquerra Republicana de Catalunya, ha vinculado la defensa de Cataluña con la crítica a Aliança Catalana y a lo que denomina "poderes extranjeros". Junqueras plantea la defensa de Cataluña como eje político y carga contra aquellos que, a su juicio, quieren perjudicar al país, refiriéndose implícitamente a la formación de Orriols y a "marcas blancas de Donald Trump".
La estrategia de Aliança Catalana de vetar su concurrencia a elecciones generales, que estaba prevista para un congreso aplazado hasta después del verano, se ve ahora empañada por estas tensiones internas. La prioridad del partido parece centrarse ahora en la "selección cuidada de los candidatos" para las elecciones municipales, una prueba de fuego para su crecimiento territorial tras la alcaldía de Ripoll y su entrada en el Parlament.
Junts perdería más de la mitad de sus escaños en el Congreso a costa de Aliança Catalana.
Aliança Catalana podría entrar al Congreso de los Diputados tras las próximas elecciones generales, y lo haría a costa de robarle la mitad de escaños a Junts. Si se pusieran ahora las urnas, el partido de Puigdemont perdería más de la mitad de sus asientos, pasando de siete a tres diputados, la misma cantidad de representantes que obtendría la formación de Orriols, que daría el salto a Madrid por primera vez.
El séptimo escaño de Junts se lo llevaría Esquerra Republicana, que no solo resistiría al escrutinio público, sino que ganaría un diputado, respecto a los siete que ocupa actualmente. El PP ganaría con 132 escaños, cinco menos que los que tiene actualmente, seguido del PSOE con 111, que perdería diez respecto a los 121 actuales y Vox subiría 31 escaños hasta los 64, lo que llevaría a una posible suma de PP y Vox a una mayoría absoluta con 196 escaños.
La mayor caída la sufriría Sumar, que perdería 19 escaños y pasaría de 31 a 12 diputados, mientras que Podemos perdería sus últimos cuatro asientos y quedaría fuera del Parlamento.






