El sector crítico exige la dimisión de Montero tras el pacto PP-Vox
La tierra tiembla bajo los pies de María Jesús Montero. La secretaria general del PSOE-A se enfrenta a una rebelión interna sin precedentes. Tras el enésimo batacazo electoral y la investidura de Juanma Moreno como presidente de la Junta de Andalucía gracias al pacto entre PP y Vox, el sector más crítico del partido ha lanzado un ultimátum brutal: exigen su dimisión inmediata.
La bomba ha estallado en el primer comité director del PSOE andaluz celebrado tras el fiasco del 17 de mayo. Allí, figuras destacadas como Luis Ángel Hierro, exdiputado y precandidato a la secretaría general, no se mordieron la lengua. Ante la propia Montero, Hierro sentenció: «Sinceramente os digo que creo que deberíais de renunciar ya, convocar primarias de verdad y un congreso extraordinario sin injerencias y comenzar a reconstruir el PSOE de Andalucía sin perder tiempo».
La acusación es directa y demoledora: las estrategias electorales de Montero han posibilitado que el PP y Vox reediten un gobierno en Andalucía. Un golpe brutal que ha reabierto viejas heridas y ha dejado al partido en su suelo histórico de 28 diputados. El clamor por un cambio radical resuena con fuerza.
La rebelión de los barones: "Un PSOE más andalucista y de izquierda"
El descontento no es un caso aislado. Luis Ángel Hierro, en su discurso, recordó lo que el sector crítico ya venía advirtiendo: la necesidad de un partido «más andalucista y más a la izquierda: Adelante Andalucía». Aseveró que, si en lugar de «orillarlos» y entregar el programa electoral, hubieran escuchado a las bases, el resultado podría haber sido «lo contrario».
Hierro, catedrático y voz influyente, fue más allá al concluir que necesitan «un PSOE más andalucista y más de izquierda». La queja es clara: «No se nos atendió, sino que se nos orilló; 2.000 militantes no fuimos nada». La exigencia de renovación es total, con perfiles «con fuerza, que no esté quemada por el sol, joven, que no duplique cargos, que trabaje en el partido, que prepare un programa político para Andalucía, andalucista y más de izquierda».
A esta voz se suma la del veterano alcalde de Chiclana, José María Román. El socialista ha cargado duramente contra la dirección de su propio partido. Román reprocha a Montero y a la cúpula que, al negarse a la abstención en la investidura de Juanma Moreno, el PSOE-A ha «permitido y avalado» la entrada de la ultraderecha en el gobierno andaluz. Una acusación que pone a María Jesús Montero en una situación límite.
El 'batacazo' histórico que lo cambió todo
El telón de fondo de esta guerra abierta es el peor resultado histórico del PSOE-A en unas elecciones autonómicas. Los 28 diputados obtenidos el 17 de mayo suponen un auténtico «batacazo» que ha horadado los cimientos del partido. En provincias como Huelva, los socialistas han firmado su peor dato, quedando relegados a tercera fuerza en varios municipios.
Las primeras horas tras la debacle ya dejaban entrever la tormenta que se avecinaba. En Huelva, donde la dirección provincial mantenía un discurso sin autocrítica, las voces críticas comenzaron a aflorar. Dirigentes, excargos públicos y militantes cuestionaron abiertamente la estrategia seguida y a las personas que pilotan el partido. El comité director de este viernes, celebrado en Dos Hermanas, fue el escenario donde toda esa frustración acumulada estalló de forma pública y contundente.
Montero se defiende, pero la herida es profunda
Mientras tanto, María Jesús Montero ha endurecido su discurso público contra el acuerdo alcanzado entre el PP-A y Vox. Durante su intervención en el Comité Director, calificó el pacto como «vergonzante, del lío, hecho con nocturnidad y con alevosía». Aseguró que su formación actuará como un «freno a los retrocesos» en derechos y libertades que, a su juicio, implica la entrada de Vox en el gobierno andaluz.
Sin embargo, estas declaraciones, aunque contundentes, contrastan con la furia interna que se vive en sus propias filas. La líder socialista sitúa el pacto PP-Vox como el principal acontecimiento político del nuevo mandato. Pero para muchos dentro de su partido, el principal acontecimiento es la crisis de liderazgo que ahora mismo la asfixia. La petición de dimisión y la exigencia de un cambio de rumbo radical ponen a María Jesús Montero contra las cuerdas, en el momento más delicado de su trayectoria al frente del PSOE-A.





