La universidad pública, al borde del colapso: Nueva marcha contra el recorte de Milei
Las universidades públicas de Argentina volverán a las calles el próximo martes 12 de mayo de 2026. Será la cuarta Marcha Federal Universitaria convocada durante el mandato de Javier Milei, un grito desesperado para reclamar por el financiamiento del sistema educativo superior y denunciar el progresivo desmantelamiento de la educación pública. El eje del reclamo es claro: la aplicación urgente de la Ley de Financiamiento Universitario y el fin de los recortes que amenazan la continuidad académica.
El Grito de Alarma: Caída Histórica del Presupuesto Universitario
Los datos son contundentes y alarmantes. En el primer cuatrimestre de 2026, el presupuesto destinado a las universidades públicas ha sufrido una caída del 7,9% real interanual. Si la comparación se remonta a 2023, el descenso se dispara hasta un devastador 30,7%. Esta brutal reducción ha llevado la inversión por estudiante a su nivel más bajo desde el año 2004. La ejecución presupuestaria, especialmente en hospitales universitarios, apenas alcanza el 9,3%. A esto se suma la precarización salarial de docentes y no docentes, con caídas salariales que rondan el 40% en los últimos dos años.
La Ley de Financiamiento: Un Pulso entre el Congreso y el Ejecutivo
La Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso en octubre de 2025, se ha convertido en el epicentro del conflicto. A pesar de haber sido ratificada por la Justicia, su plena aplicación se encuentra frenada, generando una profunda incertidumbre. El Congreso ya había dado señales claras al rechazar en dos ocasiones el veto presidencial a leyes que buscaban aumentar los fondos universitarios y para el Hospital Garrahan. Sin embargo, el Poder Ejecutivo mantiene una postura firme, argumentando la necesidad de controlar el gasto público. Esta disputa trasciende lo meramente presupuestario, configurándose como una radiografía del modelo de país que impulsa el gobierno actual, donde las universidades, la ley, el Congreso y la propia Constitución parecen estar en entredicho.
La Voz de la Calle: Piqueteros y Movimientos Sociales se Unen a la Protesta
La movilización del 12 de mayo no será solo de la comunidad académica. Organizaciones piqueteras de izquierda, como el Polo Obrero (PO) y el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), junto a movimientos sociales nucleados en la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), han confirmado su adhesión. Su presencia subraya la transversalidad del reclamo y la creciente preocupación social ante las políticas de ajuste. La consigna que articula el reclamo es clara: “Nuestro futuro no se veta”.
El Futuro en Juego: ¿Qué Hay Detrás del Recorte?
La historia de la Ley de Financiamiento Universitario es, en sí misma, una disputa por el rol del Parlamento y los límites a la discrecionalidad del Poder Ejecutivo. Durante 2024 y 2025, la Argentina vivió sin una Ley de Presupuesto aprobada, obligando al gobierno a gobernar mediante prórrogas y reasignaciones discrecionales. Esto concentró un poder inédito sobre el gasto público, debilitando el control democrático. La situación actual pone de manifiesto una profunda crisis en la universidad pública, cuyas consecuencias a largo plazo podrían ser irreversibles. La inversión por estudiante en su nivel más bajo desde 2004 y los salarios docentes en caída libre son solo la punta del iceberg de un sistema que lucha por mantenerse a flote.
La Marcha Federal Universitaria se refuerza con la adhesión de piqueteros y movimientos sociales contra las políticas del Gobierno. Organizaciones como el Polo Obrero (PO) y el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), junto a la UTEP, se suman a la protesta prevista para el 12 de mayo. La movilización, que cuenta con el apoyo de trabajadores del Hospital Garrahan, docentes y estudiantes, busca rechazar los vetos presidenciales a leyes clave para el Hospital Garrahan y la financiación universitaria. La consigna de la UTEP, “El pueblo en la calle decide”, resalta la urgencia de la situación, especialmente tras el veto a la Ley de Emergencia de Salud Pediátrica, que incluía mejoras salariales y presupuestarias cruciales.
