Dos muertos al arrasar un camión cisterna tras la eliminación de los triángulos
La carretera española se ha teñido de luto una vez más, y esta vez, la tragedia en la AP-7 de Málaga ha reabierto una herida que la Dirección General de Tráfico (DGT) se empeña en ignorar. Dos personas murieron y cinco resultaron gravemente heridas en un accidente brutal que involucró a un camión cisterna, una grúa y un taxi, un siniestro que para muchos es el fruto amargo de la eliminación de los triángulos de emergencia.
El infierno se desató este lunes por la tarde en el kilómetro 1061 de la autopista AP-7, entre Benahavís y Estepona. Un camión cisterna, cargado con más de 30.000 litros de combustible (gasóleo), colisionó de forma devastadora con una grúa y un taxi. La situación era crítica: la grúa y el taxi asistían en el arcén a un vehículo todoterreno averiado y a sus ocupantes. El impacto fue brutal, desatando un incendio masivo que convirtió el lugar en una trampa mortal.
Las víctimas mortales son el conductor del camión, de 54 años, y una mujer de 62 que viajaba en el taxi. Además, el conductor de la grúa, de 52 años, y otra mujer de 42 que iba en el taxi sufrieron heridas graves. El taxista, de 55 años, y dos hombres de 65 y 42 años, junto a dos niños de 8 y un año que también viajaban en el taxi, resultaron heridos de diversa consideración. Los servicios de emergencia, incluyendo un helicóptero sanitario, tuvieron que desplegarse para atender a los afectados, trasladándolos a hospitales de Málaga y Cádiz.
La DGT, bajo el foco tras la tragedia del camión cisterna
Este trágico suceso ha puesto de nuevo en el punto de mira la controvertida decisión de la DGT de eliminar la obligatoriedad de los triángulos de emergencia en todas las carreteras desde el 1 de enero. La medida, que impone la baliza V16 como alternativa, ha sido duramente criticada por asociaciones de conductores, guardias civiles y bomberos. Estos colectivos alertan sobre su escasa visibilidad y su limitada eficacia en situaciones de emergencia.
La DGT defiende la V16 por su capacidad de advertencia virtual, enviando una señal a los navegadores de los conductores conectados. Sin embargo, la cruda realidad de la AP-7 demuestra que no todos los vehículos están conectados, ni todos los conductores pendientes de su navegador. ¿Cuántas vidas más deben perderse para que se reconozca que un elemento físico y visible como el triángulo sigue siendo insustituible en muchas circunstancias?
El incidente no solo provocó la muerte y heridas de varias personas, sino que también obligó al corte total de la autopista AP-7 en ambos sentidos, generando un caos circulatorio durante más de doce horas. Una parte del vehículo accidentado cayó por un terraplén, provocando incluso un incendio forestal en las inmediaciones. Esto movilizó al Plan Infoca y a los bomberos.
Un siniestro con consecuencias catastróficas y dos muertos
La imagen del camión cisterna ardiendo, con su carga de combustible amenazando con una explosión aún mayor, es una estampa dantesca que pocos olvidarán. La autopista, una de las arterias principales de la Costa del Sol, quedó completamente paralizada, afectando a miles de usuarios y evidenciando la magnitud del desastre.
Mientras se investigan las causas exactas del accidente, la sombra de la imprudencia normativa planea sobre el asfalto. La eliminación de los triángulos, lejos de mejorar la seguridad, podría estar contribuyendo a una escalada de siniestros. La falta de una señalización visible y universal en el momento crítico, cuando un vehículo está averiado en el arcén, se convierte en un factor letal. Las carreteras exigen una revisión urgente de estas políticas, antes de que el número de víctimas siga creciendo.
Este accidente es un grito de alerta. Es hora de que la DGT escuche a los profesionales de la carretera y a la ciudadanía, y reconsidere una medida que, lejos de proteger, parece haber abierto la puerta a tragedias evitables, como la que ha dejado dos muertos por un camión cisterna.






