Política

Feijóo blanquea a la ultraderecha: ¿’nueva ilustración’ o el fin de la moderación del PP?

Alberto Núñez Feijóo no se conforma. El líder del Partido Popular, tras abrir de par en par las puertas a la ultraderecha en España y normalizar a Vox como socio de Gobierno allí donde le ha necesitado, se encuentra ahora en una paradoja explosiva. Su partido abraza sin disimulo los postulados más extremos y blanquea a la ultraderecha internacional, llevando la actualidad política española hacia una polarización sin precedentes. ¿Es Feijóo una víctima de su propia estrategia o un cómplice consciente de este giro radical?

La última exhibición de este controvertido camino tuvo lugar en el EPP Libertas Forum. Allí, el líder popular, arropado por la plana alta de su partido y líderes democristianos europeos, no dudó en cargar duramente contra Pedro Sánchez, calificándolo de «presidente autoritario» y atacando los casos de corrupción que, según él, rodean al Gobierno. Una retórica incendiaria que contrasta con su afirmación de que «España no va a cometer el error de girar hacia el populismo». Una frase que suena a burla cuando el PP está compadreando abiertamente con los partidos más populistas y de extrema derecha, incluso recibiendo con honores al opositor venezolano Edmundo González como «presidente electo».

El doble juego del PP: De la normalización al blanqueamiento de la ultraderecha

El «giro ultra» del Partido Popular ya no es una hipótesis, sino una realidad palpable que marca la actualidad política. La estrategia de Feijóo, que comenzó con la necesidad de pactar con Vox para alcanzar gobiernos autonómicos y municipales, ha derivado en una asunción de sus postulados y un preocupante blanqueamiento de sus socios internacionales. Esta deriva no solo consolida a la ultraderecha en el panorama político español, sino que legitima discursos y acciones que hasta hace poco se consideraban fuera del consenso democrático.

El listado de movimientos del PP en esta dirección es largo y preocupante. Desde las polémicas palabras de Feijóo sobre el absentismo laboral y su comparación con un «cáncer», hasta el cierre de filas del partido con Mariano Rajoy tras la publicación de su artículo racista. También destaca el bloqueo en el Tribunal Constitucional con la evidente intención de romper el consenso, un movimiento que socava la estabilidad institucional del país. Estas acciones, lejos de ser incidentes aislados, dibujan una estrategia calculada que busca arrinconar al Gobierno y al resto de fuerzas políticas, aunque ello implique cruzar líneas rojas.

Feijóo y la 'nueva ilustración': Celebraciones y vaticinios en la polarización

La estrategia del PP alcanzó su punto álgido recientemente con la celebración de la condena al hermano de Pedro Sánchez. Lejos de mantener la prudencia institucional, la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, calificó rápidamente la resolución como «un día histórico que haría caer a cualquier Gobierno», pese a que la sentencia aún puede ser recurrida. Un movimiento que, según los analistas, busca engordar el relato del partido sobre la supuesta extensión de la corrupción en el entorno político y familiar del presidente.

Esta táctica de desgaste constante y de aprovechamiento de cualquier coyuntura para atacar al adversario político ha llevado a voces críticas a lanzar serias advertencias. El politólogo Alán Barroso, analizando los últimos movimientos del PP, no dudó en vaticinar un escenario sombrío: «Si todo esto lo hacen sin estar en el gobierno imaginad cuando vuelvan a gobernar. Vienen tiempos jodidos». Un pronóstico que resuena con fuerza en la actualidad política, donde la confrontación parece ser la única divisa. El futuro de España, con un Partido Popular que no parece encontrar límites en su acercamiento a la ultraderecha, se presenta más incierto y polarizado que nunca.

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