¡Alerta cósmica! China lanzará un misil a 32.000 km/h contra un asteroide para salvar la Tierra
China ha dado un paso de gigante en la carrera por la supervivencia del planeta. La Administración Espacial Nacional China (CNSA) está ultimando los detalles de una misión que promete ser un antes y un después en la defensa planetaria: estrellar una nave espacial contra un asteroide a una velocidad hipersónica, superior a los 32.000 km/h, antes de que finalice la década. Un ensayo nunca antes visto que busca demostrar la capacidad del gigante asiático para desviar posibles amenazas cósmicas.
Un impacto demoledor para proteger la Tierra
La misión, prevista para 2029 o 2030, tiene como objetivo el asteroide 2015 XF261, un cuerpo celeste cercano a la Tierra que pasará a unos siete millones de kilómetros de nuestro planeta. La velocidad del impacto será de más de 9 kilómetros por segundo, lo que equivale a unos 32.400 km/h y Mach 26. Esta cifra es casi un 50% más rápida que la lograda por la misión DART de la NASA en 2022, marcando un hito en la tecnología de desviación de asteroides.
El plan de la CNSA no se limita a un simple choque. Se enviarán dos naves espaciales: una actuará como proyectil para impactar y desviar la trayectoria del asteroide, mientras que la segunda servirá como observadora para analizar los efectos del choque y recopilar datos cruciales. Los científicos chinos incluso barajan la posibilidad de que la energía del impacto pueda fragmentar el asteroide, dependiendo de su estructura interna.
El asteroide 2015 XF261, el objetivo elegido
El asteroide 2015 XF261, descubierto en diciembre de 2015, es el blanco de esta audaz maniobra. Los cálculos estiman que su diámetro ronda los 30 metros, aunque las dimensiones exactas aún son inciertas. A pesar de su proximidad, no existe un riesgo conocido de colisión con la Tierra, lo que convierte a esta misión en un ensayo perfecto para probar las capacidades de defensa planetaria sin poner en peligro nuestro hogar.
Defensa planetaria: ¿Qué es y por qué es crucial?
La defensa planetaria engloba todas las medidas que las agencias espaciales emplean para detectar, monitorizar y desviar asteroides o cometas que puedan suponer una amenaza para la Tierra. Desde la Agencia Espacial Europea (ESA) hasta la NASA, todas las grandes potencias espaciales trabajan en desarrollar sistemas y protocolos para hacer frente a posibles impactos. La misión china representa un avance significativo en este campo, demostrando una ambición y capacidad tecnológica que pone el listón muy alto.
Un paso más allá de la misión DART de la NASA
Mientras que la misión DART de la NASA alteró la órbita del asteroide Dimorphos alrededor de otro cuerpo celeste, el proyecto chino busca un objetivo más directo: cambiar la trayectoria de un asteroide respecto a la Tierra. Este enfoque se alinea más estrechamente con las necesidades reales de una misión de defensa planetaria en caso de una amenaza inminente. La audacia y la velocidad de la propuesta china superan lo visto hasta ahora, consolidando su papel como actor clave en la protección del planeta.
La carrera por la defensa planetaria está en marcha, y China acaba de dar un golpe sobre la mesa con un plan que promete revolucionar la forma en que protegemos nuestro planeta de las amenazas cósmicas.
China prepara una maniobra inédita como defensa planetaria: su objetivo es desviar un asteroide que se acerca a la Tierra. La Administración Espacial Nacional de China (CNSA) está trabajando en un ensayo que supone un movimiento de defensa planetaria como no se ha visto jamás contra un asteroide cercano a la Tierra. Hasta la fecha, las agencias espaciales han usado todas las medidas a su alcance para detectar cometas, asteroides u objetos en general que pueden impactar contra la Tierra. Si bien la Agencia Espacial Europea (ESA) realizó a finales del año pasado una maniobra parecida con el cometa 3I/ATLAS, el sistema chino va a suponer un operativo sin precedentes que pone en jaque al asteroide 2015 XF261 con el objetivo de desviar su órbita. La misión busca desviar la órbita del asteroide y medir los efectos del choque con una nave observadora. Se prevé que el ensayo se realice entre 2029 y 2030, cuando este objeto se acerque a unos siete millones de kilómetros de la Tierra.






