Economía

El precio se dispara hasta los 17,83 euros

La bombona de butano, ese elemento casi ancestral en muchos hogares españoles, ha dado un volantazo inesperado que impactará directamente en los bolsillos. Desde este martes 21 de julio de 2026, el precio máximo de venta al público de la bombona de butano se sitúa entre los 17,83 y los 18,01 euros. Un incremento que supera los dos euros de golpe, pasando de los 15,39 euros que costaba hasta ahora a este nuevo y más elevado importe. Un cambio de rumbo drástico que rompe con la tendencia de precios más bajos de los últimos meses y que muchos consumidores no veían venir.

Este encarecimiento, oficializado tras la última resolución del Boletín Oficial del Estado (BOE) dictada por la Dirección General de Política Energética y Minas, no es una casualidad. Varias son las razones que explican esta subida, pero una de las principales y más determinantes es la finalización de la reducción temporal del IVA. Dicha medida, que había rebajado el impuesto del 21% al 10% para paliar los efectos de la crisis energética, ha llegado a su fin. Con la vuelta al tipo impositivo habitual, el coste final para el consumidor se dispara.

El IVA, principal causante del encarecimiento

La vuelta al tipo impositivo habitual del 21% en el IVA ha sido el detonante principal de la subida histórica de la bombona de butano. Esta medida fiscal, implementada para mitigar el impacto de la crisis energética, ha finalizado, provocando un aumento directo en el precio final que pagan los hogares españoles.

Otros factores que influyen en el precio

Pero el IVA no es el único factor que determina el coste de la bombona. El cálculo del precio de la bombona de butano es complejo y depende de múltiples variables. Entre ellas, la cotización de las materias primas (propano y butano) en los mercados internacionales, el coste de los fletes, es decir, el transporte de estas mercancías, y la evolución del tipo de cambio entre el euro y el dólar. En esta ocasión, aunque ha habido un descenso en la cotización de las materias primas (-33,35%), este se ha visto eclipsado por un fuerte aumento en el coste de los fletes (+51,88%) y una ligera depreciación del euro frente al dólar (-0,32%). La suma de estos elementos ha provocado que el efecto neto sea un encarecimiento significativo.

El GLP en los hogares españoles: una energía en declive pero esencial

La bombona de butano, o más bien el Gas Licuado de Petróleo (GLP) que agrupa al butano y al propano, ha sido durante décadas un pilar en la cocina, el agua caliente y la calefacción de millones de hogares españoles. Obtener el GLP de la destilación del petróleo crudo y del gas natural, y licuarlo a presión moderada, facilita su almacenamiento y transporte sin necesidad de redes fijas. Sin embargo, en los últimos años, su uso ha ido cayendo en desuso. En 2025, por ejemplo, se consumieron 57 millones de envases de GLP de distintas capacidades, un 12% menos que en años anteriores. A pesar de esta tendencia, sigue siendo una solución energética crucial, especialmente en zonas rurales y para hogares con menos recursos económicos, donde la electricidad o el gas natural no llegan o resultan más costosos.

Este nuevo escenario de precios más altos para el butano pone de relieve la importancia de estar informados y de seguir de cerca las actualizaciones del mercado energético. La energía que no falla cuando más se necesita, ahora, exige un mayor desembolso.

Butano, propano y bioGLP: el papel del gas licuado en la transición energética

El gas licuado del petróleo, conocido como GLP, agrupa el butano y el propano, dos gases obtenidos de la destilación del petróleo crudo y, en buena parte, directamente de los pozos de gas natural. A presión moderada se licúan, lo que facilita su almacenamiento y transporte, envasados en bombonas o distribuidos a granel mediante depósito. Esa combinación de facilidad de transporte y alto poder calorífico explica por qué, décadas después de su llegada a los hogares españoles, sigue siendo una de las soluciones más utilizadas para cocinar, calentar agua y dar calefacción.

¿Qué es el gas licuado del petróleo (GLP)?

El gas licuado del petróleo es un hidrocarburo ligero que, a temperatura ambiente, puede transformarse de estado gaseoso a líquido mediante presión moderada. Esa característica es la clave de su utilidad: en estado líquido ocupa aproximadamente 250 veces menos volumen que en estado gaseoso, lo que permite almacenarlo y transportarlo con eficiencia sin necesidad de red fija de tuberías. El propano mantiene su rendimiento incluso a 44 grados bajo cero, lo que lo convierte en la opción preferida en los exteriores y en las zonas con los inviernos más duros. El butano y el propano son las dos formas comerciales del GLP.

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