Política

El plantón de Albares que incomoda a la Casa Real: Felipe VI viaja a Perú sin su ministro

Un nuevo y sonoro plantón del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, a la Casa Real ha desatado una auténtica tormenta en la diplomacia española. El Rey Felipe VI se desplaza este martes, 28 de julio, a Lima para la toma de posesión de Keiko Fujimori como nueva presidenta de Perú, un evento de máxima relevancia internacional. Sin embargo, Albares, una vez más, ha decidido no acompañar al monarca, dejando en el aire la imagen y la estrategia de España en Iberoamérica.

La noticia ha caído como un jarro de agua fría en un momento crucial para las relaciones con el continente. Felipe VI acudirá a la ceremonia acompañado por Eva Granados, secretaria de Estado de Cooperación, y por el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. Una delegación que, si bien cuenta con peso político, evidencia la ausencia de la figura clave en la política exterior del Gobierno, generando un innegable vacío institucional.

Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores, la justificación es la misma de siempre: Albares tiene que presentar puntos en el «último Consejo de Ministros del curso», que coincide con la fecha del viaje. Una excusa que, para muchos, resulta cada vez menos creíble, dado el historial de ausencias del ministro en los viajes de Estado del Rey.

El patrón de Albares: ¿Ausencias selectivas en investiduras?

Esta no es una ausencia aislada, sino la cuarta consecutiva de José Manuel Albares acompañando a Felipe VI en tomas de posesión presidenciales. Un patrón que ha levantado cejas y alimentado la polémica, especialmente cuando se observa el perfil político de los mandatarios a los que el Rey acude sin su ministro.

Desde su nombramiento en 2021, Albares solo ha acompañado a Felipe VI en siete de las catorce tomas de posesión a las que ha acudido el Rey. La mayoría de esas siete ocasiones corresponden a presidentes de izquierda, como Pedro Castillo (Perú, en su momento), Xiomara Castro (Honduras), Gustavo Petro (Colombia), Lula da Silva (Brasil), Bernardo Arévalo (Guatemala) y Yamandú Orsi (Uruguay). Incluso Yolanda Díaz, vicepresidenta del Gobierno, se sumó a una de estas delegaciones.

La única excepción notable fue la toma de posesión del presidente de centroderecha José Raúl Mulino en Panamá. Por contra, el Rey ha acudido sin el ministro de Exteriores a las investiduras de Gabriel Boric (Chile), Santiago Peña (Paraguay), Javier Milei (Argentina), Nayib Bukele (El Salvador), Luis Abinader (República Dominicana), Antonio José Seguro (Portugal), Sebastián Kast (Chile) y Laura Fernández (Costa Rica). La ausencia en la toma de posesión de Keiko Fujimori, figura destacada del conservadurismo peruano, encaja, por tanto, en este polémico patrón.

Esta «diplomacia selectiva» de Albares, donde su presencia parece depender del signo político del nuevo mandatario, genera una honda preocupación sobre la coherencia y la seriedad de la política exterior española. Muchos analistas advierten de que esta estrategia erosiona la imagen de España y su influencia en una región clave, en un momento en que potencias como China o Estados Unidos redoblan su apuesta por Latinoamérica.

Perú, un eje clave para los intereses españoles

La toma de posesión de Keiko Fujimori en Perú es un evento de gran calado. No solo por la relevancia del país andino en la región, sino por el simbolismo que tiene la llegada al poder de la hija del expresidente Alberto Fujimori. La presencia de Felipe VI, pese a la ausencia de su ministro, subraya la importancia que España otorga a sus lazos históricos y económicos con Perú.

De hecho, la relevancia de Perú para España no se limita a lo político. Empresas españolas como Aqualia, la división de agua de FCC, han reforzado recientemente su presencia en el país andino. Aqualia ha ganado un macrocontrato de 100 millones de euros para la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Cajamarca, un proyecto que beneficiará a más de 365.000 habitantes y demuestra el peso de la inversión española en la región.

La ceremonia en Lima contará también con la presencia de otros líderes internacionales, como el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, quien viajará a la capital peruana para acompañar a Keiko Fujimori en su investidura. La coincidencia de tantos líderes subraya el peso del evento, haciendo aún más llamativa y cuestionable la ausencia del ministro español.

La pregunta ahora es hasta qué punto este tipo de decisiones afectan la credibilidad de España como actor global y la capacidad del Rey para ejercer su papel como embajador de la Marca España. La diplomacia exige estrategia y presencia constante, algo que, a tenor de los últimos acontecimientos, parece estar en entredicho.

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