Política

El consumo de pescado en España se hunde

El consumo de productos de la pesca y la acuicultura en España ha tocado fondo. Los españoles comen menos pescado que nunca, alcanzando en 2024 el nivel más bajo de la última década. Una tendencia preocupante que golpea directamente a los hogares, quienes han reducido su ingesta de productos del mar en un 32% en solo diez años.

La caída libre del consumo de productos del mar

Los datos son contundentes y dibujan un panorama sombrío para uno de los sectores clave de la economía española. El informe “Consumo de productos pesqueros y acuícolas en la UE” de Eumofa revela que el consumo total de estos productos en España ha experimentado una disminución significativa y continuada durante la última década. En 2024, el consumo se situó en 843.502 toneladas, lo que representa el registro más bajo desde que se tienen mediciones comparables.

Los hogares, los grandes damnificados

La principal consecuencia de esta tendencia se observa en los hogares españoles. El consumo medio por persona ha caído en picado, pasando de los 26,4 kg en 2014 a tan solo 17,9 kg en 2024. Este descenso del 32% en diez años evidencia un cambio radical en los hábitos alimenticios de los españoles, quienes parecen dar la espalda a los productos del mar.

El pescado fresco, el más afectado

Dentro de este desplome generalizado, el pescado fresco, que representa el 42% del consumo total en 2024, ha sido el gran perjudicado. Registró la caída más importante, con un descenso del 34% en volumen desde 2014. Los mariscos y moluscos frescos no se quedan atrás, con una merma aún mayor, del 39%. Los productos congelados también sufren, aunque con una ligera recuperación desde 2022, mientras que el pescado congelado ha descendido un 26% y los mariscos y moluscos congelados un 29%.

Resiliencia de las conservas frente a la crisis

En medio de este panorama desolador, las conservas de pescado y marisco emergen como un oasis de estabilidad. Estos productos han mostrado una notable resiliencia en los últimos años, con un descenso de tan solo el 3% durante el mismo periodo. Este dato pone de manifiesto el creciente interés de los consumidores por productos que ofrecen conveniencia y una vida útil más larga, alejándose de las opciones frescas que parecen haber perdido atractivo.

¿Qué futuro le espera al sector?

Las cifras actuales plantean serios interrogantes sobre el futuro del sector pesquero y acuícola en España. La drástica caída del consumo, especialmente en los hogares, podría tener graves consecuencias económicas y sociales. Factores como el aumento de precios, los cambios en los hábitos de consumo hacia otras proteínas o la menor percepción de valor de estos productos podrían estar detrás de esta tendencia. Sin embargo, la estabilidad de las conservas abre una puerta a la esperanza, sugiriendo que una adaptación a las demandas del consumidor podría ser clave para revertir la situación.

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