Su última reunión en Kyiv y el legado bipartidista
La inesperada muerte del senador Lindsey Graham a los 71 años ha conmocionado al panorama político estadounidense. Sin embargo, un día antes de su deceso, Graham se encontraba en Kyiv, donde mantuvo un encuentro crucial con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. En esta última reunión, el senador anunció la consecución de un acuerdo bipartidista entre el Senado y la Casa Blanca. Dicho acuerdo tenía como objetivo principal incrementar la presión sobre Rusia mediante nuevas sanciones a su sector petrolero. Este último acto de servicio subraya su firme compromiso con la causa ucraniana, un tema que generaba divisiones dentro del propio Partido Republicano.
El senador Lindsey Graham, nacido en una familia de propietarios de salas de billar, se erigió como uno de los políticos más influyentes de su generación. Su trayectoria en el Senado estadounidense, donde sirvió durante más de tres décadas, estuvo marcada por un férreo intervencionismo y una defensa inquebrantable de aliados como Ucrania e Israel. Graham se posicionó como un halcón en política exterior, abogando por una postura firme frente a Rusia, China e Irán. Su influencia se extendía hasta la administración Trump, a quien buscaba persuadir constantemente sobre la necesidad de mantener el apoyo a Ucrania. Recientemente, imágenes de un documental revelaron sus esfuerzos por convencer a Trump para bombardear Irán, calificándolo como "lo mejor que he hecho en mi vida".
El funeral: un punto de encuentro internacional
El funeral del senador Lindsey Graham, celebrado en Washington, congregó a figuras de relevancia internacional. Entre los asistentes se encontraban el presidente Donald Trump, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski y el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu. La asistencia de estos líderes extranjeros a la ceremonia en la Catedral Nacional de Washington pone de manifiesto la proyección internacional del senador y su papel como defensor clave de Ucrania e Israel. Durante el servicio, el líder de la mayoría del Senado, John Thune, describió a Graham como una "figura destacada", capaz de "hacer reír a toda una sala". Trump, por su parte, definió a Graham como un político "extremadamente belicista".
El vacío en el Partido Republicano
La muerte de Graham, causada por un "breve y repentina enfermedad" según su oficina, o un "desgarro en la aorta" según otras informaciones, representa un duro golpe para el Partido Republicano. Graham ocupaba un puesto destacado como presidente del Comité Presupuestario del Senado y era una voz influyente en asuntos de seguridad nacional e internacional. Su fallecimiento se produce en un contexto de "dos guerras interminables y cada vez más entrelazadas" que definen el segundo mandato de Donald Trump y amenazan las mayorías republicanas en el Capitolio de cara a las próximas elecciones legislativas. Su apoyo a Ucrania e Israel, que en ocasiones alejó a Trump de sus postulados aislacionistas del "America First", deja un vacío significativo en la política exterior estadounidense.
La última reunión en Kyiv
La última reunión en Kyiv con Zelenski, un día antes de su muerte, se convirtió en el último acto público de Lindsey Graham. Reafirmó así su compromiso con la defensa de Ucrania. Este encuentro, donde anunció un acuerdo bipartidista para aumentar la presión sobre Rusia, contrasta con otras conversaciones marcadas por el "hermetismo y la desavenencia", según algunas fuentes. La figura de Graham, un republicano conservador pero con una notable capacidad para forjar consensos en política exterior, deja un legado complejo. Su influencia en la administración Trump y su papel como consejero en política exterior son objeto de análisis tras su repentino fallecimiento.
El presidente israelí insiste en mantener la presión militar y EE.UU busca una salida al conflicto. El funeral del senador Lindsey Graham congregó este martes en Washington a algunos de los políticos más influyentes del mundo. Tras realizar el viaje trasatlántico, el presidente Trump aprovechó la ocasión para concertar una jornada intensa de reuniones bilaterales de Estado, en medio de un ambiente enrarecido por la tensión bélica en varios frentes. A primera hora de la mañana, Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, se reunió en privado con su homólogo estadounidense. Concluidos los servicios fúnebres, Trump acudió a su primer encuentro con el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, desde el inicio de la guerra de Irán: un cónclave que fue frío y que generó gran expectación por los recientes desencuentros entre ambos Gobiernos sobre el curso de acción en Medio Oriente. Netanyahu llegó a Estados Unidos asediado por fuertes voces que reclaman su arresto, como la de Zohran Mamdani, y con la presión interna a tope de cara a una dura reelección.






