Vox exige investigar a Sánchez por traición tras el colapso de seguridad
Un terremoto político sacude España. La crisis de Ceuta ha desatado una ofensiva sin precedentes contra el Gobierno de Pedro Sánchez. Vox ha puesto sobre la mesa la posibilidad de activar el Artículo 102 de la Constitución para investigar al presidente por presuntos delitos de traición o contra la seguridad del Estado. Esta iniciativa surge tras lo que califican como un «colapso en la seguridad del Estado» que ha dejado fallos en la protección de la frontera y una profunda desconfianza en Marruecos.
El partido de Santiago Abascal no se anda con rodeos. Ha lanzado la propuesta de activar el procedimiento previsto en el artículo 102 de la Constitución. Este mecanismo legal atribuye a la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo la competencia para exigir la responsabilidad criminal del presidente y de los miembros del Gobierno. Esto se aplica específicamente cuando la acusación se refiere a delitos de traición o contra la seguridad del Estado cometidos en el ejercicio de sus funciones. La petición de Vox busca llevar «la traición de Pedro Sánchez a los españoles» ante los tribunales.
La gravedad de la situación es máxima y la acusación, demoledora. Vox sostiene que «hay indicios y evidencias más que suficientes» que justificarían esta acción legal de calado. Entre estas pruebas, señalan directamente el «conocimiento previo que tenía el Gobierno de Sánchez respecto a la invasión de Ceuta». Este dato, de confirmarse, añadiría una capa de extrema gravedad al ya delicado «colapso» que se vivió en la ciudad autónoma.
Para que esta petición prospere, el camino es complejo pero no imposible. La activación de este artículo constitucional solo puede plantearse a iniciativa de «la cuarta parte de los miembros del Congreso». Una vez impulsada, requiere mayoría absoluta para su aprobación en la Cámara Baja. Un movimiento que, de prosperar, sentaría un precedente histórico y elevaría la tensión política a niveles insospechados en un momento ya convulso para la política española.
La crisis en la ciudad autónoma no solo ha expuesto una fragilidad alarmante en la protección fronteriza española. También ha abierto una profunda brecha de desconfianza con Marruecos, un socio clave en la gestión migratoria. La herencia de aquellos días es un sistema de seguridad estatal cuestionado y una relación bilateral en entredicho. La sombra de la responsabilidad criminal planea ahora sobre La Moncloa, con el «colapso» como telón de fondo y el foco puesto en la actuación del Ejecutivo.
Este giro inesperado añade una nueva dimensión a la polémica gestión de la crisis de Ceuta. Las acusaciones de traición y de delitos contra la seguridad del Estado no son baladí. Demuestran la magnitud del descontento y la preocupación por la aparente falta de previsión y reacción del Gobierno en un momento crítico. La exigencia de responsabilidades al más alto nivel subraya la percepción de un fallo sistémico que va más allá de un incidente puntual.






