Política

la avalancha de Ceuta desata la FÚRIA de Rabat

La diplomacia española se tambalea. Marruecos ha elevado el tono y exige ahora a España la repatriación de sus menores no acompañados. La demanda llega tras la inédita avalancha migratoria que colapsó Ceuta el pasado 30 de julio, un evento que ha provocado un giro en las exigencias de Rabat.

El ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, ha sido claro en sus declaraciones al periódico digital Hespress. Según Ouahbi, Marruecos está comprometido con la recuperación de sus niños y menores que se encuentran en España, incluidos aquellos que llegaron a Ceuta recientemente. El ministro ha insistido en que “Rabat exige el regreso de todos sus niños”, subrayando la responsabilidad de España en las condiciones en las que estos menores permanecen, lejos de sus familias y de su país.

La avalancha de Ceuta: el detonante de la exigencia marroquí

La masiva entrada de inmigrantes en Ceuta, que se produjo el pasado 30 de julio, parece haber sido el catalizador de esta nueva postura. Fuentes diplomáticas marroquíes ya habían expresado a la agencia EFE su disposición a acoger a los menores, pero bajo una condición: que España eliminara los “obstáculos judiciales” que, según ellos, dificultaban el proceso. La insistencia de Ouahbi llega once días después de la crisis migratoria, cuando centenares de menores han acudido a la Jefatura Superior de Policía de Ceuta para iniciar trámites.

La postura de Marruecos contrasta con la visión que el Gobierno español parece querer mantener sobre la relación bilateral. Mientras España habla de “buena amistad” y “cooperación leal”, las exigencias de Rabat ponen de manifiesto una realidad más compleja.

España, ante la gestión de la crisis migratoria

La situación de los menores no acompañados en Ceuta es un asunto que el Ejecutivo español está abordando internamente. La Comisión Sectorial de Infancia y Adolescencia tiene programada una reunión para el próximo jueves, con el objetivo de tratar la reubicación de estos menores. Sin embargo, aún está por ver si contará con la mayoría necesaria para tomar decisiones.

Marruecos ha dejado claro que no está dispuesto a “abandonar a los niños, adolescentes y jóvenes marroquíes que se encuentran en España alejados de sus familias y de su país”. La exigencia de repatriación marca un nuevo escenario en las relaciones entre ambos países, obligando a España a gestionar tanto la crisis migratoria como las demandas diplomáticas de Rabat.

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