Figaredo (Vox) dice que ‘cazar’ migrantes era ‘apresar’ y la Fiscalía le pisa
El secretario general del grupo parlamentario de Vox en el Congreso, José María Figaredo, ha protagonizado un giro de guion esperpéntico intentando apagar el fuego que él mismo encendió. Tras desatar una ola de indignación por su llamamiento a “cazar” migrantes, el diputado ultra ha salido a la palestra para asegurar que, en realidad, se refería a “apresar, detener o aprehender” a estas personas. Una justificación que llega tarde y mal, justo cuando el Ministerio de Igualdad y el Foro de Abogacía y Democracia ya le han puesto en el punto de mira de la Fiscalía.
La maniobra, digna de un mal guionista, ha sido revelada por el propio Figaredo en una entrevista a Antena 3, según ha recogido Europa Press. En un intento desesperado por desvincularse de la acusación de incitar al odio, el dirigente de Vox ha clamado que “yo no dije cazar a seres humanos, lo usé como sinónimo y todo el mundo lo entendió así salvo la izquierda”. Una afirmación que, lejos de calmar los ánimos, ha avivado aún más la polémica y la sensación de que Figaredo está intentando una patada hacia adelante para salvarse de la quema.
Figaredo intenta reconducir la polémica sobre 'cazar' migrantes
El diputado de Vox no solo ha intentado reinterpretar sus propias palabras, sino que ha ido un paso más allá, acusando directamente al Gobierno de querer “desviar la atención de la realidad” al llevar sus palabras a la Fiscalía. Una estrategia de defensa que busca convertir al denunciante en el culpable, algo habitual en los argumentarios de la formación de Santiago Abascal.
Pero la realidad es tozuda. La justificación de Figaredo, que ahora equipara “cazar” con “apresar”, choca frontalmente con el contexto y el tono de sus declaraciones originales. No es la primera vez que un político de Vox utiliza un lenguaje belicista y deshumanizador para referirse a la inmigración irregular. El intento de ahora de rebajar el impacto de sus palabras suena más a una huida hacia adelante que a una explicación convincente.
La polémica que incendió las redes sociales
La tormenta se desató cuando Figaredo animó públicamente a “cazar” a los inmigrantes que entraron ilegalmente en Ceuta “uno por uno”. Unas palabras que, según la denuncia del Foro de Abogacía y Democracia, presentaban a las personas migrantes “como objetos de persecución, captura y devolución, mediante el empleo reiterado de términos como 'cazar', 'cogerlos a todos' y 'pescar', junto con la caracterización del colectivo como 'invasores'”.
Este lenguaje no es baladí. En los mensajes que respaldan la denuncia, el dirigente de Vox no se andaba con rodeos, hablando de “cazar” o “pescar” a los migrantes y calificándolos sin miramientos como “invasores”. Unas expresiones que, para muchos, traspasan la línea roja de la incitación al odio y la deshumanización.
Igualdad y Abogacía piden investigar a Figaredo
La reacción no se ha hecho esperar. El Ministerio de Igualdad, liderado por Ana Redondo, ha sido contundente al instar a la Fiscalía a investigar si las declaraciones de Figaredo son constitutivas de un delito de odio. Para el departamento de Igualdad, este tipo de discursos son “peligrosos” y pueden incitar “al odio y a la violencia”, una línea roja que la libertad de expresión no puede justificar.
Paralelamente, el Foro de Abogacía y Democracia ha presentado su propia denuncia ante la Fiscalía de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, solicitando la citación de Figaredo como investigado. La entidad subraya que las expresiones utilizadas no solo deshumanizan, sino que incitan a la persecución y captura de personas por su origen, lo que podría encajar en delitos de odio y contra la dignidad de colectivos vulnerables.
Figaredo acusa al Gobierno de "traidor"
En su particular ofensiva, Figaredo no ha dudado en lanzar un ataque frontal contra el Ejecutivo. Desde su punto de vista, la “realidad” es que el de Sánchez es un Gobierno “traidor a los españoles”, y por ello ha llegado a pedir la activación del artículo 102 de la Constitución para “enjuiciar” al presidente. Una escalada verbal que busca desviar el foco de sus propias declaraciones y situar al Gobierno como el verdadero enemigo.
Mientras Figaredo se enreda en justificaciones semánticas y acusaciones políticas, la Fiscalía ya tiene sobre la mesa varias denuncias que analizan la posible comisión de un delito. La pelota está ahora en el tejado de la Justicia, que deberá determinar si las palabras del diputado de Vox eran una simple “metáfora” de “apresar” o, por el contrario, una peligrosa incitación al odio que merece una respuesta legal.






