segunda reunión telemática sin avances
La Moncloa, lejos de la realidad
La situación en Ceuta sigue siendo una olla a presión, con miles de migrantes aún en la ciudad y la tensión disparada. Pedro Sánchez se atrinchera de nuevo este lunes detrás de una pantalla para una segunda reunión telemática, una medida que muchos ven como un mero lavado de cara ante una crisis que exige acción real y presencial.
Esta nueva cita virtual del presidente con varios de sus ministros para abordar la crisis migratoria en la ciudad autónoma llega 18 días después de la entrada masiva que puso a Ceuta al límite. La distancia no es solo física. La Moncloa, desde la comodidad de una videoconferencia, contrasta brutalmente con la realidad que vive la ciudad.
Además, esta reunión online de Sánchez coincide con un encuentro mucho más pegado al terreno: la ministra portavoz del Gobierno, Elma Saiz, se reúne presencialmente con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, en el Palacio de la Asamblea. Un gesto que subraya la frialdad de la respuesta presidencial, optando por la pantalla mientras la crisis se cuece a pie de calle.
El baile de los miles: Cifras que avergüenzan
La magnitud del problema sigue siendo un pulso entre el Gobierno central y las autoridades ceutíes. Según datos del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, unas 5.000 personas migrantes siguen en Ceuta. Esta cifra, ya alarmante, es elevada por el propio presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, a más de 8.000, incluyendo un número considerable de menores.
Esta disparidad de datos alimenta la desconfianza y la sensación de que el Ejecutivo minimiza la verdadera dimensión del drama. Miles de personas, muchas vulnerables, atrapadas en un limbo mientras el Gobierno se enreda en reuniones y estadísticas controvertidas.
Una estrategia de humo: Promesas vacías
Esta no es la primera vez que Sánchez intenta dar la cara —o la pantalla— ante la crisis. Esta es ya la segunda videoconferencia de este tipo. La anterior tuvo lugar el pasado 7 de agosto, con el objetivo declarado de “examinar las tareas en curso” y “poner en marcha nuevas medidas destinadas a auxiliar a los migrantes”. ¿El resultado? La situación sigue siendo crítica, demostrando la ineficacia de aquellas promesas.
Una semana antes de aquella primera reunión telemática, el propio Sánchez viajó a Ceuta junto a Grande-Marlaska para una visita relámpago a la frontera del Tarajal y un encuentro con Vivas. Hubo fotos, apretones de manos y discursos. Pero la cruda realidad es que, pese a todo ese despliegue, la ciudad sigue con el agua al cuello y el problema sin una solución tangible.
Calma tensa, pero sin soluciones
Aunque este fin de semana, a pesar de las alarmas, no se repitió el episodio de entradas masivas que colapsó la ciudad hace casi tres semanas, la calma es solo aparente. Ceuta sigue desbordada, con recursos al límite y una población exhausta. La ausencia de nuevas avalanchas no significa que el problema haya desaparecido; simplemente no ha empeorado de golpe.
La segunda reunión telemática de Sánchez se presenta, por tanto, como otro episodio en la estrategia gubernamental de “hacer como que se hace” ante una crisis que exige mucho más que videoconferencias y buenas intenciones. La ciudadanía espera soluciones, no más teatrillos políticos desde la distancia.






