Trump asfixia la economía de Irán y sus ventas de petróleo
La presión de Donald Trump sobre la economía iraní y sus ventas de petróleo es asfixiante. A pesar de los esfuerzos estadounidenses por controlar el tráfico marítimo, Irán podría conservar una baza decisiva en el estrecho de Ormuz. El mandatario insiste en que el paso está 'abierto', pero la realidad es más compleja y el control de esta vital arteria marítima sigue siendo un tablero de ajedrez con movimientos encubiertos.
Un corredor secreto para esquivar el bloqueo
Donald Trump defiende que el estrecho de Ormuz permanece 'abierto' y que Estados Unidos no depende del petróleo que por allí circula. Parte de esa afirmación se sustenta en una operación del ejército estadounidense que ha logrado reabrir parcialmente el tráfico de crudo. Desde mayo, la Armada de EE.UU. asiste cada noche a barcos comerciales para cruzar el estrecho. Este nuevo corredor marítimo opera a través de un canal situado en la parte sur de Ormuz, junto a la costa de Omán, un flanco opuesto al que controlan los persas.
Entre 15 y 20 petroleros entran y salen cada noche por este punto, escoltados por aviones de combate estadounidenses. La coordinación de estos movimientos se realiza desde la base militar de Fort Bragg, en Carolina del Norte, a más de 11.000 kilómetros de distancia. La estrategia, cuyos detalles han sido revelados por medios como 'The New York Times' y 'Axios', se ha calificado de 'extraordinaria' por su éxito a la hora de sortear el control iraní.
La asfixia económica y la dependencia del petróleo
La política de sanciones de Trump busca estrangular la economía iraní y sus ventas de petróleo. El bloqueo naval de EE.UU. impide la entrada y salida de barcos de las costas de Irán, un problema mayúsculo para el régimen de Teherán. Irán sigue controlando su orilla norte de Ormuz, pero su capacidad de maniobra se ve severamente limitada por la presión estadounidense. Esta situación, sin embargo, no ha impedido que los ciudadanos de EE.UU. vean cómo el precio de la gasolina se ha disparado desde el inicio de la 'guerra', un asunto de gran sensibilidad política a pocos meses de las elecciones.
Los esfuerzos diplomáticos de Trump para reabrir Ormuz han fracasado. El acuerdo alcanzado con Irán se desvaneció rápidamente, con el régimen persa exigiendo mantener un control total y la imposición de peajes. Ante este escenario, la operación encubierta se ha convertido en la principal herramienta de Washington para mitigar el impacto del cierre del estrecho.
La ventaja iraní en el tablero de Ormuz
A pesar de que Trump asfixia la economía y las ventas de petróleo de Irán, el país podría mantener una ventaja estratégica en el estrecho de Ormuz. Este paso, por donde antes de la guerra circulaba el 20% del petróleo y del gas consumidos a nivel mundial, es una de las pocas cartas con las que cuenta Irán frente a la superioridad militar de EE.UU. e Israel. La orilla norte del estrecho es iraní y el régimen de Teherán lo ha utilizado como resorte para provocar una sacudida económica global, especialmente en los precios energéticos, mediante ataques a petroleros.
EE.UU. trabaja con socios del Golfo para elaborar listas de barcos que atraviesan el estrecho, pero la tensión en Ormuz sigue siendo un foco principal de conflicto. La crisis derivada de las restricciones impuestas al paso marítimo es mundial, y la discreta operación liderada por Washington para facilitar la salida de crudo busca aliviar la economía global sin resolver del todo la compleja situación de poder en la zona.
