China abre un agujero en la balanza comercial y el crédito al consumo ya
La economía española ha encendido todas las alarmas. Dos frentes críticos, el desbocado déficit comercial con China y el imparable crecimiento del crédito al consumo, están dibujando un escenario que exige la máxima atención. La situación es grave y el país se enfrenta a desafíos que recuerdan a épocas pasadas, con un impacto directo en el bolsillo de los ciudadanos y en la estabilidad financiera.
El agujero chino: un déficit que no para de crecer
Las relaciones comerciales entre España y China se han convertido en un auténtico quebradero de cabeza. El año 2025 cerró con un déficit en la balanza comercial de 42.277 millones de euros, según datos de la plataforma de Comercio Exterior del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa. Esta cifra, aunque provisional, es la más completa hasta la fecha y muestra una tendencia preocupante. Si la progresión se mantiene, el déficit comercial para el presente año podría alcanzar los 42.900 millones de euros, superando incluso el dato anterior.
China ha desbancado a Alemania como el principal proveedor de bienes a España, una transformación que no es un episodio puntual, sino el resultado de una tendencia sostenida. Durante el primer semestre del año, el déficit comercial con el gigante asiático ya alcanzó los 22.599 millones de euros, y hasta mayo, la balanza comercial marca un déficit de 17.895 millones de euros. España compra masivamente productos chinos, desde componentes electrónicos hasta bienes de consumo y maquinaria. Lo que más importa son bienes de equipo, como material de oficina y de telecomunicaciones. Mientras tanto, las exportaciones españolas hacia China permanecen en niveles modestos, limitadas en gran parte a productos agroalimentarios, automóviles y bienes de lujo.
Esta relación está profundamente desequilibrada. Mientras España abre sus mercados sin restricciones significativas a los productos chinos, las empresas españolas que intentan acceder al mercado chino se enfrentan a barreras regulatorias, exigencias de transferencia tecnológica y condiciones de competencia desiguales. En un intento por fortalecer la cooperación, España ha firmado este año tres Memorandos de Entendimiento (MoU) con la República Popular China, buscando promover inversiones sostenibles y facilitar un mayor acceso de productos y servicios españoles al mercado chino, según anunció La Moncloa.
Crédito al consumo: el 'déjà vu' de 2008
Paralelamente a la sangría comercial, otro frente se abre en la economía española: el crédito al consumo. Las familias deben actualmente a los bancos 119.065 millones de euros en créditos al consumo. Esta cifra es alarmante, especialmente si se compara con el periodo previo a la crisis de 2008, cuando el saldo del crédito al consumo se mantuvo por encima de los 100.000 millones de euros y alcanzó un máximo cercano a los 109.000 millones durante el verano de 2008.
En los últimos doce meses, las familias han solicitado a las entidades financieras 11.500 millones de euros, de los cuales 3.400 millones se han solicitado solo entre enero y mayo de 2026. Solo en esos cinco meses, la deuda en crédito al consumo ha aumentado en unos 680 millones cada mes. Los préstamos al consumo que se conceden cada mes rondan o superan los 4.000 millones de euros de media desde que arrancó 2025, unos niveles que no se alcanzaban desde 2008, antes del estallido de la burbuja inmobiliaria y la crisis financiera.
La banca presume de este crecimiento. Ante un 2026 en el que se espera una ligera caída en la venta de hipotecas, los bancos llevan meses destacando el fuerte crecimiento del crédito al consumo en sus cuentas. Por ejemplo, el Sabadell destacó al cierre del primer trimestre un incremento del 15% en este negocio. Una parte de estos créditos se destina a la adquisición de productos de un valor superior a 3.000 euros, sobre todo en el caso de los coches. La situación invita a la cautela, recordando los desequilibrios que precedieron a la crisis de 2008 y que ahora, con un déficit comercial con China en aumento, parecen reavivarse.
