Política

Moncloa lo niega y eleva la tensión

La Moncloa se enroca en su versión: el Gobierno insiste en que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) no emitió ninguna “alerta formal” sobre la entrada masiva en Ceuta. Sin embargo, documentos desclasificados revelan que el CNI avisó el 29 de julio, víspera de los hechos, de un “asalto” por mar y tierra a la ciudad autónoma. Una contradicción flagrante que pone al Ejecutivo contra las cuerdas y eleva la tensión política.

El presidente del Gobierno se había comprometido públicamente a difundir informes sobre lo ocurrido en Ceuta entre el 1 y el 31 de julio. Ahora, la información que emerge de esos mismos papeles choca de lleno con el relato oficial.

Alertas del CNI: "Riesgo muy alto" y aviso a Marruecos

Los avisos del CNI no fueron vagos ni genéricos. El 29 de julio, el Centro Nacional de Inteligencia alertó de un “RIESGO MUY ALTO”, en mayúsculas, de entradas a nado. Esta comunicación se realizó tanto al gabinete de la Delegación del Gobierno en Ceuta como a la Guardia Civil. Los servicios de inteligencia monitorizaban grupos en redes sociales que, con 180.000 seguidores, convocaban a un asalto para el 30 de julio, aprovechando la Fiesta del Trono y una previsible “relajación” de las fuerzas policiales marroquíes.

Pero la alarma fue más allá. Ese mismo 29 de julio, el CNI dirigió una nota a los servicios de inteligencia interior y exterior marroquíes (DGST y DGED). En ella, se les alertaba de este intento de asalto, mencionando incluso la existencia de grupos organizados. Un documento previo, del 28 de julio, ya hacía referencia a la Fiesta del Trono y la posible inactividad de la policía marroquí.

La Moncloa se defiende: "Nadie podía anticipar"

Pese a la contundencia de estas alertas, el Gobierno no ha variado un ápice su postura. Desde Moncloa se sostiene que los avisos del CNI “no anunciaban una llegada masiva”, sino que “informaban de que estaba circulando una convocatoria en dos grupos”. Para el Ejecutivo, esto “dista mucho de ser un indicador de escala o de probabilidad sólido”.

Pedro Sánchez, incluso, ha defendido en un tuit que la información trasladada sobre los mensajes en redes sociales “en modo alguno constituía o podía interpretarse como un indicador de la escala, naturaleza o probabilidad de lo que pasó después”. La prueba, según el presidente, es que el CNI solo transmitió la información mediante un mensaje y una llamada a la Delegación del Gobierno y la Guardia Civil, sin emitir una “alerta” a través de la cadena de mando estipulada, como las Fuerzas Armadas o el Ministerio de Defensa. “Con la información que existía entonces, nadie podía anticipar la crisis migratoria que se produjo los días 30 y 31”, sentencian desde el Gobierno.

La polémica se recrudece por el asalto a Ceuta

La desclasificación de estos documentos, lejos de zanjar el debate, lo ha avivado. La insistencia del Gobierno en negar una alerta formal, a pesar de los claros avisos del CNI sobre el posible asalto a Ceuta, genera un profundo interrogante sobre la gestión de la información y la preparación ante una crisis de tal magnitud. La controversia no solo afecta a la credibilidad del Ejecutivo, sino que también abre una nueva brecha en la relación entre el Gobierno y sus propios servicios de inteligencia, dejando en el aire la pregunta de quién dijo la verdad y quién intentó ocultarla.

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