Irene Montero gasta 121.000€ para decir que “el hombre feminista también es un hombre”

Parece que, tras años de desigualdad, este nuevo Ministerio de Igualdad da un paso hacia la “igualdad”, pero sin perder la línea de lo absurdo de la que, como si de una cuerda floja cruzando un cañón se tratase, siguen sin despegarse.

El hombre feminista también es hombre”. Puede parecer obvio, pero nos ha costado a todos los españoles 121.000€ a través de una nueva campaña impulsado por el Ministerio de la marquesa de Galapagar, Irene Montero.

Según la directora de la Delegación del Gobierno contra la violencia de género, Victoria Rosell, el objetivo de esta campaña es “acabar con el estereotipo masculino de hombre que para encajar en su rol de género debe ser necesariamente machista, tolerando y reproduciendo estas conductas, para mostrar que un hombre feminista también es un hombre”.

Esto, sin duda, es una mala noticia para el “aliade”, aquel hombre, “persone” para no ofender, que promueve la “auto-fustigación” en tiempos modernos, entonando cada 8M cánticos que, de hacerse realidad, le convertirían en “abono para su huerto”. Ese “aliade” feminista que siempre ha querido diferenciarse de ese hombre blanco y heterosexual que, por su propia naturaleza, ataca constantemente a la mujer. Una naturaleza que, sin duda alguna, él no comparte.

Esta campaña puede ser representada, como siempre, por el moderno refranero popular: “un estado socialista te rompe una pierna para regalarte una muleta”. La campaña pretende acabar con un estereotipo que crearon aquellos que ahora se gastan más de cien mil euros en acabar con dicho estereotipo. Algo estrafalario.

Ahora bien, no se vayan a pensar que esta nada barata “campaña de lo absurdo” se queda aquí, porque si antes decíamos que el pobre “aliade”, y sus respectivas amigas, se iban a enfadar por tal aberrante ataque a la diversidad que existe en su género, o sexo, esta campaña también tiene un clásico feminista, que viene, en palabras de Irene Montero, como un objetivo secundario: “no revictimizar ni responsabilizar a las mujeres”. Nuestra Ministra complacería así a ese colectivo más “radical” del movimiento feminista de tercera ola, el que cree que aplicaría la justicia con su propia mano, con el famoso “machete al machote”.

Normalmente se asocia la llamada revictimización o victimización secundaria a la negligencia del sistema judicial, policial o legal (a través de abogados, jueces o policías) que sirve para aumentar la indefensión de la víctima y su malestar al no protegerla cuando decide emprender un proceso de denuncia en materia de violencia de género”.

Tal vez nuestra Ministra debería re-considerar la utilidad de tal maraña ideológica que pretenden imponer a las instituciones. Recordemos que Irene Montero, en una entrevista en El programa de Ana Rosa, en Telecinco, afirmó de manera aberrante que “La situación que nos estamos encontrando es que cuando una mujer denuncia se le pregunta si iba vestida con una minifalda y que, a lo mejor, por eso iba provocando”. Días después, en Sede Parlamentaria, en vez de rectificar o pedir perdón, volvió a cargar contra el sistema judicial: “La Justicia española tiene sesgos de género, tiene deficiencias serias a la hora de abordar muchos casos de violencias machistas. Hemos visto con contundencia en los medios de comunicación cómo operadores judiciales preguntan a una mujer si ha abierto mucho las piernas o si llevaba una minifalda”.

Para nuestra Ministra, la Justicia española tiene sesgos ideológicos, salvo cuando te toca una indemnización de 70.000€ por un “poema machista”, pero en el resto de situaciones, la Justicia tiene ese sesgo ideológico. Tal vez ese “sesgo ideológico” de la Justicia española es el que ha dejado a más de un millón cien mil hombres como “agresores machistas” por una denuncia que ni siquiera pudo ser tramitada, denuncia falsa.

Volviendo a la campaña de los 121.000€, la Ministra pide también una “reflexión acerca del concepto de ser hombre hoy en día y el rol de género machista atribuido inercialmente”, algo que como ya hemos comentado, suena aberrante viniendo de quienes vienen. Aquellos que llevan años y años demonizando al hombre y extendiendo los crímenes de un violador o un asesino a tu padre, hijo o hermano, quieren ahora que dejes de pensar de esa manera, gastándose el dinero de los ERTEs y de los EPIs.

Todo esto para transmitir spots de 20 o 25 segundos en las cadenas de televisión, amortizando así al máximo los 15 millones con los que el Gobierno compró las televisiones más importantes.

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