Bárcenas asegura que encargó destruir audios de Rajoy en la Operación Kitchen
El juicio de la Operación Kitchen ha vivido este lunes un momento de máxima expectación con la declaración del extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas. En una jornada que se reanudaba en la Audiencia Nacional, Bárcenas ha aportado un detalle inesperado: la orden de destruir grabaciones relacionadas con el expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Este testimonio sitúa al expresidente español en el centro de la trama, añadiendo una nueva dimensión a la investigación sobre las supuestas cloacas políticas.
Bárcenas, con una considerable experiencia en comparecencias judiciales, ha explicado con aparente desenvoltura cómo contactó con un preso en la cárcel de Soto del Real. A este recluso, con conocimientos informáticos, le encargó la tarea de eliminar unas grabaciones que, según su relato, afectaban directamente a Mariano Rajoy. El extesorero del PP ha precisado que pagó al interno una cantidad que oscilaba entre los 4.000 y los 5.000 euros por esta labor. El pago incluía la destrucción de un audio y otra documentación que, según Bárcenas, se encontraba almacenada en una nube digital. La operación se llevó a cabo aprovechando un permiso penitenciario del recluso.
El caso de la Operación Kitchen investiga el presunto uso de medios y recursos del Ministerio del Interior durante la etapa de Jorge Fernández Díaz como titular de la cartera para espiar a figuras relevantes del Partido Popular. El objetivo principal, según las acusaciones, era sustraer a Bárcenas documentos y pruebas que pudieran comprometer la financiación del partido. La vista oral en la Audiencia Nacional ha llevado al banquillo de los acusados a ex altos cargos del PP, con peticiones de pena que alcanzan hasta los 15 años de prisión para el exministro Fernández Díaz y su exsecretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez.
La declaración de Bárcenas añade un capítulo crucial a la causa, ya que pone en tela de juicio la implicación directa o indirecta de Mariano Rajoy en la operación. La existencia y posterior destrucción de estas grabaciones, si se confirman, podrían arrojar luz sobre la supuesta caja B del PP y la relación del expresidente con la financiación irregular del partido. La pregunta sobre si existían dichas grabaciones y si contenían información sensible sobre la financiación del partido ha planeado sobre el juicio desde sus inicios. Ahora, con el testimonio de Bárcenas, cobra una nueva y contundente relevancia.
La jornada de este lunes ha estado marcada por la comparecencia de Bárcenas y su esposa, Rosalía Iglesias, ambos considerados objetivos principales del operativo policial. La declaración del extesorero no solo afecta a la estructura del Partido Popular, sino que también reaviva el debate político sobre la corrupción y el uso de las instituciones del Estado para fines partidistas. Desde Vox, por ejemplo, ya se ha señalado que el juicio de la Operación Kitchen debería tener un impacto negativo en el PP en las urnas, calificando de “extraordinaria gravedad” el uso de recursos públicos al servicio de un partido.
La expectación judicial se mantiene alta, con la vista puesta ahora en la declaración de Mariano Rajoy, prevista para el próximo jueves. Su testimonio será fundamental para esclarecer su conocimiento y posible implicación en los hechos investigados. La Operación Kitchen continúa desgranando sus secretos en los tribunales, y cada nueva declaración añade piezas al complejo puzle de una trama que ha sacudido los cimientos de la política española. La relevante declaración de Bárcenas que implica al expresidente español añade un nuevo capítulo a esta causa.
El juicio de la operación Kitchen sigue ofreciendo episodios dignos de una canción de Antònia Font. De hecho, la vista oral, que se ha reanudado en la Audiencia Nacional, es una jornada esperada por la declaración del extesorero del PP, Luis Bárcenas. El caso ha llevado a todo un exministro del Interior como Jorge Fernández Díaz al banquillo de los acusados con peticiones de pena de hasta 15 años de prisión. Se le acusa de movilizar a la brigada política para sustraer a Bárcenas los «papeles» con información delicada sobre la financiación de la formación.
Bárcenas, con muchas horas de vuelo en la Audiencia Nacional, ha explicado con desenvoltura que ordenó a un preso de Soto del Real que destruyera unas grabaciones relacionadas con el expresidente del gobierno español, Mariano Rajoy. Este pago, que osciló entre los 4.000 y 5.000 euros, se realizó aprovechando un permiso penitenciario del recluso. La operación se centró en eliminar audios y otra documentación digital comprometedora para el partido.
