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Inetum expulsa a 425 técnicos en España: la IA golpea al empleo cualificado

El golpe de la inteligencia artificial ya tiene damnificados. Inetum, una de las consultoras tecnológicas líderes en España, ha anunciado un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que dejará a 425 trabajadores, mayoritariamente técnicos, sin empleo. Esta cifra, que representa el 5% de su plantilla nacional, pone de manifiesto el impacto inmediato de la IA en el empleo cualificado, una realidad que hasta ahora se negaba a asumir parte del sector.

La noticia, que ha conmocionado al sector, llega tan solo unos días después de que Capgemini, otro gigante digital, ejecutara un recorte similar, afectando a 748 empleados. En conjunto, casi 1.200 profesionales se ven perjudicados por estos dos primeros grandes ajustes provocados por la transformación tecnológica y la inteligencia artificial en el mercado laboral español. La nueva era digital ya está cobrando sus primeras víctimas.

Inetum, que emplea a unas 8.500 personas en España, argumenta que este ERE es necesario para adaptar su estructura operativa a un entorno tecnológico en constante cambio. La compañía, antes vista como inmune a la crisis del sector, se ve ahora forzada a despedir a una parte de su plantilla. La automatización y la mayor productividad que aporta la IA son las nuevas reglas del juego que obligan a las empresas a reestructurarse para asegurar su viabilidad. Un movimiento estratégico en un "entorno tecnológico más competitivo", según la propia consultora, para "adaptar las capacidades organizativas".

La IA no perdona ni a los expertos: el 'VAR' de la tecnología

Lo más sorprendente de esta medida es que el ajuste no se dirige a perfiles de baja cualificación, como se esperaba. Afecta directamente a la élite técnica. Inetum ha sido explícita: el ERE se centra exclusivamente en perfiles técnicos, excluyendo a los profesionales de servicios centrales o de soporte. Esto contradice la narrativa de que la IA solo afectaría a trabajos rutinarios. Demuestra que incluso los expertos deben adaptarse rápidamente o ser reemplazados por la imparable eficiencia de la tecnología. Una dura realidad que se impone en el mercado laboral.

La empresa asegura que esta medida es puntual y no prevé nuevas fases. Busca calmar la inquietud del resto de la plantilla y no implica la eliminación de líneas de negocio, por lo que no se espera impacto en la prestación de servicios. El objetivo es mantener la calidad y la continuidad operativa, reorganizando sus recursos para ser más competitivos en un mercado que avanza a un ritmo vertiginoso. Se trata de una "reorganización ante un mercado tecnológico más competitivo" para garantizar la "sostenibilidad económica y operativa de la compañía".

Asturias, en el punto de mira de los despidos masivos

El impacto de este ERE de Inetum no se limita a las grandes ciudades. En Asturias, por ejemplo, la compañía cuenta con unos 260 empleados, distribuidos en sus sedes de Oviedo (200) y Blimea (60). Aunque no se han especificado las ubicaciones exactas de los despidos a nivel nacional, es previsible que la región siga de cerca el desarrollo de este proceso. Los sindicatos ya han sido informados.

Esta oleada de despidos en el sector digital no es un hecho aislado. Los expertos advierten que la inteligencia artificial no solo optimiza procesos, sino que también sustituye tareas que antes requerían mano de obra cualificada. La aceleración del cambio tecnológico, las cambiantes necesidades de los clientes y la necesidad de adaptar las capacidades organizativas son las justificaciones habituales de estas multinacionales. La pregunta que resuena es: ¿cuántas empresas más seguirán esta tendencia de recortes impulsados por la IA? El capítulo apenas ha comenzado.

Capgemini, por su parte, ya ha iniciado formalmente su proceso de reestructuración, dando comienzo al periodo de consultas legal. Son 748 salidas previstas entre sus 11.000 empleados en España, afectando a sedes como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga, Cádiz y Langreo, esta última también en Asturias. La suma de ambos casos dibuja un panorama preocupante para el empleo tecnológico en España. La IA, lejos de ser una promesa futura, ya está redefiniendo las reglas del juego laboral, y el sector, en vilo, aguarda los próximos movimientos, consciente de que es solo el principio de una nueva era con un futuro incierto para muchos profesionales.

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