El truco de las empresas para despedirte tras 18 meses de baja
El limbo de la incapacidad temporal (IT) se ha convertido en un campo de batalla para muchos trabajadores. Tras agotar los 545 días máximos de baja, un momento crítico se cierne sobre el empleado: la revisión médica y la posible extinción del contrato. Un abogado laboralista, Ignacio de la Calzada, más conocido como 'Un tío legal', ha lanzado una advertencia contundente: algunas empresas están utilizando un oscuro 'truco' para deshacerse de sus empleados aprovechando este periodo. Esta práctica, en muchos casos, podría ser declarada nula.
El desconocimiento generalizado sobre los derechos y procedimientos tras una baja laboral prolongada es el caldo de cultivo perfecto para estas maniobras. Cuando un trabajador alcanza el límite de 545 días de incapacidad temporal, la Seguridad Social notifica que la empresa deja de cotizar por él. Este aviso, que puede generar pánico al interpretarse como un despido, no es tal, sino un procedimiento administrativo estándar. Sin embargo, es en este punto donde algunas compañías encuentran la rendija para actuar.
La maniobra empresarial: calificar de 'no apto' para extinguir el contrato
El abogado explica que, una vez finalizada la prórroga de la IT, el caso queda pendiente del tribunal médico. Es en la revisión posterior, o en la evaluación de aptitud, donde algunas empresas aprovechan para calificar al trabajador de "no apto" para su puesto. Con esta calificación, buscan extinguir el contrato de forma aparentemente justificada, basándose en la imposibilidad del empleado de reincorporarse a sus funciones.
De la Calzada subraya que esta práctica, lejos de ser legal en todos los casos, puede ser un intento de despido improcedente o nulo. Especialmente si se demuestra que la empresa ha actuado de mala fe o que la calificación de "no apto" es una excusa para prescindir del trabajador enfermo.
La advertencia del abogado: 'pueden ser nulos'
"Este es el truco que muchas empresas utilizan para despedir a los trabajadores después de los 18 meses de baja", afirma De la Calzada. Advierte de que "hay casos muy graves que intentan echar a gente por su enfermedad realmente". El jurista insiste en que el hecho de que la empresa no cotice por el trabajador tras los 545 días no implica automáticamente la extinción de la relación laboral ni la pérdida de derechos.
La Ley General de la Seguridad Social establece el marco para la incapacidad temporal. Sin embargo, la interpretación y aplicación de la misma por parte de las empresas es donde surgen las controversias. La clave, según los expertos, reside en la comunicación y en la correcta aplicación de los procedimientos legales tras el agotamiento de la IT.
Los plazos legales tras la baja: un escollo crucial
Más allá de la calificación de "no apto", existe otro escollo legal importante: los plazos para reclamar. Una sentencia reciente del Tribunal Supremo ha recordado que los trabajadores que son dados de baja por la empresa tras una incapacidad permanente, o tras agotar la temporal, perderán el derecho a reclamar por despido si dejan pasar el plazo legal de 20 días. Si el empleado conoce la decisión empresarial de extinguir su contrato, debe actuar dentro de este margen, sin demora.
Este punto es crucial. La inacción tras la notificación de la empresa puede invalidar cualquier reclamación posterior, incluso si el despido se considera injustificado. La situación se complica aún más cuando, tras una incapacidad permanente, el tribunal médico la revisa y la retira, y la empresa se niega a readmitir al trabajador. En ese caso, debe interponer una demanda por despido tácito dentro del plazo establecido.
El contexto de las bajas laborales en España
La problemática de la incapacidad temporal se enmarca en un contexto general de aumento de las bajas laborales en España. Estas alcanzaron un récord en 2025, sin que se vislumbraran soluciones claras. La Seguridad Social busca acuerdos con sindicatos y patronales para atajar el problema, pero las discrepancias sobre las causas del incremento son notables. La creciente incidencia de problemas de salud mental, que a menudo no son reconocidos como accidentes laborales, agrava la situación, dejando a muchos trabajadores en una posición de vulnerabilidad.
Ante este panorama, es fundamental que los trabajadores estén informados sobre sus derechos y los procedimientos a seguir. Consultar con un abogado laboralista ante la menor duda es la mejor estrategia para evitar caer en las trampas que algunas empresas pretenden tender al final de una incapacidad temporal.
