Hawks dan la sorpresa y empatan la serie: el giro que nadie esperaba contra los Knicks
Nadie daba un duro por ellos, pero los Atlanta Hawks han logrado lo impensable: igualar la serie contra los New York Knicks. El Madison Square Garden se quedó en silencio tras un partido que ha dejado a todos en shock. C.J. McCollum se erigió como el héroe con una actuación estelar y una remontada de infarto en el último cuarto. Los de Atlanta han dado la vuelta a todo y ahora la presión se traslada a Nueva York.
El tercer partido de la serie se juega ahora en Atlanta. Los Hawks, liderados por McCollum, intentarán seguir haciendo historia frente a unos Knicks que se las prometían muy felices. Poco se esperaba que los de Georgia pudieran siquiera competir, pero las cosas han salido de forma radicalmente distinta. El acierto de McCollum, acompañado por la intermitencia de Johnson y Alexander-Walker, fue suficiente para asaltar el Madison Square Garden. Los Knicks, por su parte, sufrieron un auténtico colapso, perdiendo una ventaja de hasta 12 puntos en el último cuarto. Un fracaso absoluto que pone en entredicho la gestión de su técnico y la solidez de la plantilla.
El 'factor McCollum' cambia el guion
C.J. McCollum se ha erigido como el líder indiscutible de estos Hawks. Sus actuaciones, decisivas y cargadas de emoción, han sido la chispa que ha encendido la remontada en Nueva York. Pese a la irregularidad de otros compañeros clave como Johnson o Alexander-Walker, el base ha sabido tirar del carro. Demuestra que Atlanta no es un rival fácil en estos playoffs. La victoria en el Madison Square Garden no es solo un triunfo deportivo, sino un golpe psicológico que resuena con fuerza en la eliminatoria.
Los Knicks, en caída libre
Para los New York Knicks, la derrota ha sido un jarro de agua fría. Perder una ventaja considerable en el último cuarto es un síntoma alarmante de debilidad mental y táctica. La afición neoyorquina, acostumbrada a la garra, se quedó helada viendo cómo su equipo se desmoronaba. La gestión del partido por parte del técnico, con decisiones controvertidas como sentar a Brunson durante un periodo crucial, ha sido objeto de duras críticas. La irregularidad de los Knicks, una constante esta temporada, vuelve a pasarles factura en el peor momento posible.
La serie se traslada a Atlanta con todo por decidir
Ahora, la presión se traslada al State Farm Arena de Atlanta. Los Hawks llegan con la moral por las nubes, conscientes de que han dado un golpe sobre la mesa. Los Knicks, por su parte, deben recomponerse rápidamente si no quieren ver cómo la sorpresa se convierte en una eliminación prematura. La calidad individual de los Knicks, sobre todo en la pintura con jugadores como Mitchell Robinson, debería imponerse. Sin embargo, como han demostrado en este segundo partido, son capaces de lo mejor y de lo peor. La serie está más abierta que nunca, y la afición de Atlanta sueña con dar la campanada.
La salud de jugadores clave como Anunoby, que llegó con molestias, o la duda de Okongwu en el segundo partido, podrían haber afectado a la dinámica de los Knicks. Sin embargo, la plantilla de Nueva York, en teoría, está completa para afrontar estos duelos. La clave estará en la capacidad de los de Mike Brown para recuperar la fortaleza mental y la consistencia que les llevó a ser terceros del Este. De lo contrario, los Hawks de McCollum seguirán volando alto.
El tercer partido de la serie se traslada hasta Atlanta donde C.J. McCollum y sus compañeros intentarán poner en más de un aprieto a los Knicks. Pocos esperaban que los Hawks pudieran igualar la serie, pero las cosas salieron así. Un poco de McCollum aquí y allá fue suficiente para ganar en el Madison Square Garden pese a la intermitencia de Johnson y Alexander-Walker. Por su parte, en los Knicks, fracaso absoluto después de perder una ventaja de +12 puntos en el último cuarto. Mike Brown, su mala gestión de su plantilla y sentar durante 12 minutos a Brunson hicieron el resto. Suspenso para el técnico de los Knickerbockers. En teoría los Knicks son muy superiores, sobre todo Mitchell Robinson por dentro, pero como ya han dejado claro este año, son irregulares como pocos, y capaces de lo mejor y de lo peor en un abrir y cerrar de ojos.
