Ábalos presumía de poder con un senador mexicano desde 2018
José Luis Ábalos se enfrenta hoy al interrogatorio más crucial de su vida, pero la bomba ya ha estallado en la sala. Víctor de Aldama, el empresario clave en la trama, ha dinamitado la defensa del exministro al revelar ante el tribunal un dato demoledor: la relación y el alarde de poder de José Luis Ábalos con el senador mexicano Pedro Haces se remontan a agosto de 2018, mucho antes de lo que se había insinuado. Este testimonio, que le sitúa presumiendo de influencia desde hace años, coloca a Ábalos en una posición procesal insostenible, acorralado por la UCO y las confesiones que le señalan como pieza fundamental de una 'banda organizada'.
La comparecencia de Ábalos ante el alto tribunal no podía llegar en peor momento. Los testimonios acumulados de la Unidad Central Operativa (UCO) y del propio Aldama han tejido una red de acusaciones que dejan al exministro sin apenas margen de maniobra. Aldama no solo ha detallado su conocimiento con Ábalos desde aquel verano de 2018, sino que ha afirmado que el entonces ministro ya 'alardeaba' de su influencia ante el senador Haces, un detalle que desmiente cualquier intento de minimizar su vinculación con la trama o de fecharla en un periodo posterior.
La bomba de Aldama: Ábalos alardeaba de poder desde 2018
El empresario Víctor de Aldama, pieza central de la investigación, ha sido contundente en su declaración. Su relato no solo fija el inicio de su relación con José Luis Ábalos en 2018, sino que va más allá: el exministro exhibía su poder ante terceros, como el senador mexicano Pedro Haces. Este dato no es baladí, ya que retrata una dinámica de influencia y presunto tráfico de contactos que se habría gestado años antes de los contratos de mascarillas durante la pandemia.
Pero las acusaciones de Aldama no se detienen en Ábalos. El empresario ha ido a por todas, implicando directamente al presidente del Gobierno al situarle, sin aportar pruebas, en el “escalafón uno” de la “banda organizada” investigada. Una afirmación de una gravedad extrema que pone a Pedro Sánchez en el punto de mira, aunque la Fiscalía no le haya imputado.
La UCO y Aldama acorralan a José Luis Ábalos: “Sin él no podía ser”
La posición de José Luis Ábalos se ha deteriorado de forma drástica. Los investigadores de la UCO y el propio Aldama lo han señalado sin titubeos como un actor “fundamental” en la presunta red corrupta. Las frases que resuenan en la sala son lapidarias y no dejan lugar a dudas sobre la implicación que le atribuyen: «Ábalos es un miembro cualificado de la organización y por eso cobra lo que cobra»; «En todas las acciones que intentan o que consiguen, el papel de Ábalos es fundamental»; «Sin él no podía ser».
Estas declaraciones, sumadas a las de testigos y peritos, dibujan un escenario desolador para el exministro. La Fiscalía Anticorrupción ve su tesis reforzada día a día, y son pocos los que dudan de que José Luis Ábalos se encamina a una condena. Las cantidades que De Aldama afirma haber entregado —250.000 euros a Ábalos y 100.000 a Koldo—, aunque no han sido localizadas, refuerzan la acusación de un enriquecimiento ilícito a costa de contratos públicos.
Koldo García se defiende y salpica a “todos los ministerios”
En medio de este huracán, Koldo García, exasesor de Ábalos, ha intentado defenderse, aunque sus palabras no han aliviado la presión sobre su antiguo jefe. García ha negado haber dicho “nada” sobre la compra de mascarillas, pero ha reconocido que “todos los ministerios” le llamaban durante la pandemia. Una afirmación que, lejos de exculparle, sugiere una red de contactos y una influencia que iba más allá de su puesto.
Además, Koldo García ha revelado un episodio significativo ocurrido en un viaje a México: le dijo a Ábalos que “hay que organizar algo al jefe para que se relaje”. Una frase que, en el contexto de la investigación, se interpreta como una posible referencia a gestiones para el entonces ministro. Con la vista oral llegando a su punto álgido, José Luis Ábalos afronta hoy el interrogatorio que podría sellar su destino judicial, con la sombra de una posible pena de prisión cerniéndose sobre él.






