La película que desnuda la crisis universitaria y el ataque de Milei al cine
La Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, conocida popularmente como 'Puan', se ha convertido en el escenario de una intensa batalla interpretativa. La película homónima, dirigida por María Alché y Benjamín Naishtat, no solo pone de manifiesto las tensiones internas de la academia argentina, sino que también lanza una crítica feroz contra las políticas culturales del gobierno de Javier Milei, quien, según los cineastas, busca destruir el cine por su capacidad de reflexión.
El filme, que ya ha cosechado elogios y premios internacionales, centra su trama en la figura de Marcelo (interpretado por Marcelo Subiotto), un profesor que ha dedicado su vida a la enseñanza de la filosofía en la UBA. Tras la inesperada muerte de su mentor, Marcelo asume que heredará la cátedra vacante. Sin embargo, sus planes se ven truncados con el regreso de Rafael Sujarchuk (un carismático Leonardo Sbaraglia) desde Alemania, dispuesto a competir por el mismo puesto.
La UBA, campo de batalla: la lucha por la cátedra en 'Puan'
La disputa por la titularidad de la cátedra se convierte en el eje central de 'Puan', desatando una guerra filosófica que arrastra a Marcelo a un torbellino de rivalidades académicas y dudas existenciales. La película retrata con humor e ironía las dinámicas de la Facultad de Filosofía y Letras, un microcosmos donde la vocación docente choca con la precariedad laboral y la lucha por mantener vivo el pensamiento crítico.
Marcelo Subiotto, quien da vida al profesor volcado en Platón, Rousseau y Kant, confiesa que su vida está intrínsecamente ligada a Puan: "El único lugar en el que soy algo es Puan". Esta profunda conexión con la universidad se ve amenazada por las ambiciones de Sujarchuk, un colega seductor y brillante que parece encarnar las fuerzas que buscan desmantelar el sistema educativo público.
Del aula al caos: la crisis universitaria como escenario de la película 'Puan'
La película se enmarca en un contexto de recortes presupuestarios, tensiones políticas y debates sobre el futuro de la universidad pública argentina. 'Puan' no solo refleja estas dificultades, sino que las utiliza como telón de fondo para explorar la crisis de identidad y el declive educativo que atraviesa la institución. La precariedad y la lucha por la supervivencia académica se convierten en el pan de cada día de sus profesores.
Los directores, María Alché y Benjamín Naishtat, quienes ya habían consolidado sus carreras por separado con filmes como "Familia Sumergida" y "Rojo", decidieron unir fuerzas para dar vida a esta historia. La escritura del guion, según Alché, fue un proceso más pausado y reflexivo, permitiéndoles moldear la narrativa con precisión. Naishtat, por su parte, reveló que la idea de centrar la película en Marcelo Subiotto surgió tras ver "Errante Corazón" (2021), reconociendo la icónica presencia del actor en el cine argentino.
El cine bajo fuego: crítica a Milei y reflexión social en 'Puan'
La crítica a las políticas culturales del gobierno de Javier Milei es uno de los pilares de 'Puan'. "El cine puede proponer imágenes y reflexionar, y por eso Milei necesita destruirlo", afirman los cineastas, quienes ven en el actual mandatario un intento deliberado por silenciar las voces críticas y la capacidad del arte para generar pensamiento. La película se erige así como un acto de resistencia cultural frente a la censura y el individualismo.
La colaboración entre Alché y Naishtat ha dado como resultado una obra que transita entre la comedia y el cine social, con actuaciones destacadas de Subiotto y Sbaraglia, quien obtuvo el premio al mejor actor en el Festival de San Sebastián. La película también fue reconocida con el premio al mejor guion en el mismo certamen y recibió múltiples nominaciones, incluyendo los Premios Goya, Forqué y Ariel.
Voces y premios: el reconocimiento internacional de 'Puan'
'Puan' ha sido un éxito en festivales y galardones. Su estreno mundial en el Festival de San Sebastián le valió la Concha de Plata a la mejor interpretación para Marcelo Subiotto y el premio al mejor guion. Posteriormente, fue nominada a Mejor película iberoamericana en los Premios Goya, los Forqué y los Premios Ariel, además de obtener cinco nominaciones a los Premios Platino del Cine Iberoamericano. La película, una coproducción hispano-argentina, se consolida como una de las producciones más relevantes del cine reciente en ambos lados del Atlántico, demostrando la fuerza del cine como herramienta de reflexión y crítica social.






