Economía

El consumidor español dice adiós a los objetos y abraza las experiencias

El consumidor español ha dado un giro radical a sus prioridades. Olvídense de acumular objetos, porque la nueva religión es coleccionar momentos. Un reciente informe confirma lo que ya veníamos sospechando: la tendencia a invertir en experiencias, desde viajes hasta conciertos, ha explotado. En 2023, el gasto en actividades y vivencias se disparó un 22%, mientras que la compra de bienes materiales se quedó estancada. ¡Adiós a llenar el trastero, hola a llenar la memoria!

Esta revolución en el consumo no es un capricho pasajero. Lleva años gestándose, pero ahora se ha consolidado. Los españoles buscan activamente aquello que les haga sentir vivos, que les aporte bienestar y que, en definitiva, les permita desconectar de la rutina. El Instituto Económico de Mastercard ha puesto cifras a esta metamorfosis: mientras el desembolso en bienes se mantiene, el de experiencias crece a un ritmo vertiginoso. La pregunta clave es: ¿por qué este cambio tan drástico?

¿Por qué el español elige vivir antes que poseer?

Las razones son tan variadas como las propias experiencias que demandamos. El 15% de los encuestados prioriza el autocuidado y el bienestar. Piensen en competiciones deportivas, retiros de yoga o escapadas de fin de semana. La salud mental y física se ha convertido en un pilar fundamental, y las experiencias son la vía de escape perfecta. Pero no es solo eso. Otros factores, como la moderación de la inflación, han permitido que el bolsillo respire un poco más, liberando fondos para dedicar a aquello que realmente importa: vivir.

La “Experience Economy” revela que los españoles valoran cada vez más las actividades al aire libre (un 42% las prefiere), los eventos culturales y musicales (37%), el cine (34%) y la gastronomía (32%). No se trata solo de gastar dinero, sino de invertir en recuerdos imborrables. Este cambio de paradigma también se refleja en la forma en que interactuamos con el comercio. El sector retail en España, lejos de amilanarse, demuestra una notable resiliencia. La afluencia a los centros comerciales ha crecido un 3,3% en el último año, según Sensormatic Solutions. Los españoles vuelven a las grandes superficies, pero quizás con una mentalidad diferente: buscando no solo productos, sino también ocio y experiencias.

El bolsillo respira, pero la cesta de la compra se encoge

Paradójicamente, mientras el gasto en experiencias aumenta, la cesta de la compra se encoge. El Barómetro de Compra y Consumo de Aecoc Shopperview señala que las compras son ahora más pequeñas y racionales. El 46% de los españoles ha dejado de adquirir productos habituales para controlar el gasto, y el 40% realiza compras más frecuentes pero de menor importe. La planificación se ha vuelto clave: el 66% organiza sus compras, el 54% busca ofertas en diferentes establecimientos y el 42% aprovecha promociones para acumular en casa.

La inflación sigue siendo la principal preocupación, y el precio es el factor decisivo para el 73% de los consumidores. A pesar de que la confianza en la economía mejora tímidamente, el 50% de los hogares llega justo a fin de mes. Esta dualidad —gasto creciente en experiencias frente a compra racional de bienes— define el complejo panorama del consumo en España. Los expertos apuntan a la moderación del IPC como un alivio temporal que permite destinar recursos a lo que verdaderamente genera satisfacción.

El futuro: vivir antes que tener

La tendencia a priorizar las experiencias sobre los bienes materiales parece consolidada. El consumidor español ha descubierto que invertir en recuerdos es más rentable a largo plazo que acumular posesiones. La salud, el bienestar y la búsqueda de la felicidad a través de vivencias únicas marcan el camino. El sector del retail deberá adaptarse, ofreciendo no solo productos, sino también experiencias de compra atractivas y personalizadas. La clave estará en equilibrar la necesidad de controlar el gasto en bienes esenciales con el deseo creciente de invertir en momentos que marquen la diferencia.

Mientras tanto, el debate sobre el impacto de ciertas actividades, como el consumo de alcohol, en la cohesión social y el desarrollo humano sigue abierto, como sugería un estudio del Instituto Max Planck publicado en Nature. Y en paralelo, la lucha por la inclusión de personas con discapacidad, como destaca el Informe España 2023 del CERMI, recuerda que la construcción de una sociedad más justa y equitativa sigue siendo un objetivo prioritario, donde las experiencias y el acceso a la cultura y el ocio deben ser para todos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.