Marc Múrtra cumple un año en Telefónica: entre la polémica del nombramiento y el giro estratégico
Este domingo se cumple un año de la llegada de Marc Múrtra a la presidencia de Telefónica. Su nombramiento, formalizado tras una reunión urgente del Consejo de Administración, reavivó el debate sobre la independencia de la gestión en una empresa estratégica y el creciente peso del Ejecutivo en su rumbo corporativo. El aterrizaje de Múrtra supuso la salida de José María Álvarez-Pallete, en un contexto de tensiones internas y bajo la atenta mirada de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), accionista con un 10% de la compañía.
Mientras algunos actores del mercado interpretaron el relevo como una transición ordenada, otros vieron la decisión como una maniobra del Gobierno para aumentar su control sobre la operadora. Con el objetivo declarado de mejorar la rentabilidad y fortalecer su posición financiera, Múrtra desplegó un giro estratégico que ha marcado el último año, caracterizado por ajustes de plantilla, recorte de dividendos y una concentración del negocio en mercados clave.
Un Nombramiento Bajo la Lupa Política
La elección de Marc Múrtra como máximo dirigente de Telefónica no estuvo exenta de controversia. Su cercanía con el poder político, especialmente con el Gobierno central, generó interrogantes sobre la autonomía de la compañía. La SEPI, como accionista significativo, jugó un papel clave en este proceso, y su influencia en la designación de Múrtra fue objeto de análisis y debate en los círculos económicos y empresariales españoles. La salida de Álvarez-Pallete, quien lideró la empresa durante casi una década, marcó el fin de una era y el inicio de una nueva etapa definida por la transformación.
El Giro hacia la Rentabilidad y la Desinversión
La estrategia de Múrtra ha estado marcada por un enfoque radical en la rentabilidad y la reestructuración. Uno de los movimientos más significativos ha sido la salida de Trinidad Jiménez, figura clave y anterior apuesta de José Luis Rodríguez Zapatero. Su marcha, pactada de mutuo acuerdo, evidencia el cambio de rumbo de la compañía hacia un modelo centrado en el negocio y con menor peso político en su cúpula. La estrategia de Múrtra también ha implicado un repliegue significativo en Hispanoamérica, con la salida de mercados como Perú, Argentina, Colombia y México, buscando optimizar la presencia geográfica y reducir pérdidas millonarias.
Transformación Tecnológica y Cumbre de Directivos
En paralelo a la reestructuración operativa, Telefónica avanza en su proceso de transformación tecnológica y organizativa bajo el liderazgo de Múrtra. Un hito reciente ha sido la convocatoria de su primera gran cumbre de directivos, un encuentro que reunió a unos 450 responsables de todas las filiales y líneas de negocio. Este evento sirvió para reforzar los objetivos del nuevo plan estratégico y para acelerar la implantación de la inteligencia artificial (IA) en sus procesos de negocio. La IA ya está presente en el 80% de las operaciones, demostrando la apuesta decidida de la compañía por la digitalización y la adaptación a las nuevas tecnologías.
La gestión de Múrtra también ha abierto la puerta a explorar nuevas oportunidades de crecimiento en ámbitos estratégicos como la defensa y la ciberseguridad, aprovechando la disrupción tecnológica y adaptándose a su ritmo de evolución. El primer año de Marc Múrtra al frente de Telefónica ha estado marcado por decisiones audaces y un cambio de rumbo claro, sentando las bases para el futuro de una de las principales operadoras de telecomunicaciones del país.
Los grandes retos de Marc Múrtra ante su primera cumbre de directivos de Telefónica marcaron el inicio de este periodo. Tras el fulminante y sorpresivo relevo de José María Álvarez-Pallete como presidente de Telefónica, el 18 de enero del pasado año se hacía público que el nuevo presidente sería catalán. Marc Múrtra, que se había fogueado al frente de Indra con notables resultados, accedía al sillón presidencial de una de las empresas más poderosas de España. Quince meses después, Múrtra vivió una suerte de bautizo corporativo con la celebración de su primera cumbre de directivos de la compañía desde que es su presidente. El ejecutivo catalán aprovechó la cita para recordar cuáles son los principales retos de la compañía y para indicar en qué momento se encuentra.






