Política

Feijóo y Vox celebran victorias amargas que le atan: el PP no se libera de Abascal

El mapa autonómico que el Partido Popular imaginó como rampa de lanzamiento para Alberto Núñez Feijóo se ha convertido, cinco meses después, en una cadena de dependencias con Vox. Las elecciones andaluzas, la última cita de este ciclo, han revalidado la victoria del PP pero sin mayoría absoluta. Esto obliga nuevamente a la alianza con la ultraderecha, dejando una sensación agridulce en Génova.

La dirección nacional del PP diseñó un ciclo electoral escalonado —con citas en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía— con un doble objetivo: exhibir fortaleza territorial frente al PSOE y demostrar que podía gobernar sin la ultraderecha. El balance, sin embargo, deja una victoria formal en las urnas, pero una derrota estratégica. Los populares han ganado en todas las citas, sí, pero en ninguna han logrado liberarse de Santiago Abascal.

Andalucía: la prueba final que confirma la dependencia de Vox

La noche andaluza debía servir al PP para cerrar el debate interno sobre su relación con Vox. Juanma Moreno, el barón elegido para demostrar que la derecha podía gobernar desde una mayoría amplia y sin concesiones, ha vuelto a imponerse con claridad este domingo. Sin embargo, ha perdido la mayoría absoluta que obtuvo en 2022. El PP se ha quedado en 53 escaños, dos por debajo de los 55 que marcan la frontera del gobierno en solitario. Vox, por su parte, sube hasta los 15 diputados y queda de nuevo en posición decisiva para la gobernabilidad.

El PSOE de María Jesús Montero cae hasta los 28 escaños, su peor registro histórico en la comunidad. Adelante Andalucía irrumpe con fuerza al pasar de dos a ocho representantes. La sensación en Génova es de victoria pírrica: se ha ganado, pero la dependencia de Vox se mantiene intacta, confirmando la estrategia fallida.

Un patrón que se repite: Aragón y el espejo andaluz

Andalucía sigue los pasos de Aragón. El comportamiento electoral muestra tendencias similares. Aragón es una comunidad bastante representativa del electorado de unas generales, mientras que Andalucía es la más poblada. Los perfiles moderados del partido, como los de Jorge Azcón en Aragón o Juanma Moreno en Andalucía, han ido perdiendo fuelle. Si bien lograron excelentes resultados hace unos años con su estilo moderado, ahora van perdiendo apoyo.

Los motivos pueden ser diversos: el desgaste de gobernar, el desencanto con la gestión o, como parece indicar el resultado, que el electorado de la derecha reclama más contundencia en algunos asuntos. El caso es que Vox sigue mordiendo. En tiempos en los que las mayorías absolutas son una rareza, situarla como objetivo principal, máxime cuando Moreno Bonilla lleva más de siete años en la presidencia, era un despropósito. El barón andaluz ha sufrido más, cayendo cinco escaños, mientras que en Aragón doblaron resultado y pasaron de 7 a 14 diputados. El partido de Santiago Abascal, sin llegar a gobernar todavía, acusa un cierto estancamiento, pero su papel de bisagra es fundamental.

Las voces socialistas: 'Feijóo se ha metido en un lío'

Desde el PSOE, la portavoz Montse Mínguez ha descartado este lunes que los resultados andaluces puedan interpretarse como una derrota para Pedro Sánchez. En cambio, los ha calificado como un "fracaso" del PP a nivel estatal, ya que, según denunció, "no se emancipa de Vox". La dirigente socialista subrayó que el objetivo del Partido Popular nacional era alejarse de Vox, y cada vez que se abren las urnas lo que se demuestra es que el Partido Popular no consigue ese objetivo.

"Nosotros felicitamos al ganador de las elecciones, pero es una victoria agridulce", valoró Mínguez. "Lo único que demuestra es que el señor Feijóo no sabe parar a la ultra derecha, sino que al contrario, le abre las puertas de las instituciones". En esta línea, la portavoz ha reprochado que "por mucho que Feijóo se presente como moderado, es el Partido Popular el que abre las puertas a los ultras" y ha definido esta línea política como una "gran mentira nacional".

El ciclo electoral autonómico diseñado por Alberto Núñez Feijóo, concebido como una plataforma para consolidar el poder del PP y distanciarse de Vox, se ha saldado con victorias pírricas. La dependencia de la ultraderecha se mantiene, evidenciando una estrategia fallida que deja al líder popular en una posición incómoda y su proyecto político, en entredicho.

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