Submarinos nucleares de EEUU y Reino Unido desatan la alerta
El Estrecho de Gibraltar se ha convertido esta semana en un hervidero de actividad militar de alto nivel con la presencia simultánea de dos de los submarinos nucleares más potentes del mundo: el estadounidense USS Alabama y el británico HMS Anson. La emergencia de estas naves de guerra en aguas estratégicas ha disparado las alarmas y puesto el foco en la creciente tensión geopolítica que rodea la zona.
Despliegue estratégico en el Peñón
El USS Alabama, un formidable submarino de la clase Ohio conocido por su capacidad para portar misiles balísticos intercontinentales Trident, realizó una breve escala en la base británica del Peñón. Su presencia se produjo días antes de una cumbre crucial entre los líderes de Estados Unidos y China. Apenas dos días después de su partida, el HMS Anson, el submarino nuclear más moderno y silencioso de la flota de ataque británica, recaló también en Gibraltar. Este trasiego de fuerzas militares subraya la importancia estratégica del Estrecho como punto neurálgico en las rutas marítimas globales.
Preocupación ecologista y riesgos nucleares
La llegada de estas dos moles de guerra nuclear a un enclave tan sensible ha generado preocupación entre colectivos ecologistas y ciudadanos de la comarca del Campo de Gibraltar. Organizaciones como Verdemar han calificado la presencia de estas naves como una "nueva servidumbre nuclear" y advierten de los riesgos adicionales que suponen los reactores nucleares operando tan cerca de las costas y de una zona densamente poblada. Las críticas se centran en la falta de transparencia sobre las actividades exactas de estos submarinos durante sus escalas y el potencial peligro en caso de un incidente.
Contexto de inestabilidad global
Este aumento de la actividad submarina en Gibraltar se produce en un contexto de creciente inestabilidad global. La proximidad de la cumbre entre Xi Jinping y Donald Trump, las tensiones en el Estrecho de Ormuz y la creciente presencia de la denominada "flota fantasma" rusa frente a las costas canarias, que según el Gobierno ha experimentado un notable incremento, pintan un panorama de seguridad complejo. El Centro de Operaciones y Vigilancia de Acción Marítima (COVAM) ha detectado un aumento significativo de buques rusos, muchos de ellos petroleros utilizados para eludir sanciones, operando en aguas cercanas al archipiélago canario y en el mar de Alborán, incluyendo el propio Estrecho de Gibraltar.
Gibraltar, base clave para operaciones navales
La presencia de submarinos nucleares en Gibraltar se enmarca dentro de un despliegue estratégico más amplio. La Royal Navy, con su submarino de clase Astute, el HMS Anson, que ya realizó una visita anterior a finales de 2025, refuerza su presencia en la zona. La Armada de Estados Unidos, por su parte, con el USS Alabama, pone de manifiesto su capacidad de proyección y vigilancia en puntos clave. Ambos países utilizan Gibraltar como base estratégica para operaciones en el Mediterráneo y el Atlántico, y como punto de observación privilegiado de las rutas marítimas del sur.
Inquietud por la seguridad marítima y medioambiental
La inquietud se extiende más allá de las cuestiones militares. El aumento del tránsito de buques rusos, muchos de ellos con propietarios opacos y navegando bajo banderas de conveniencia, plantea interrogantes sobre la seguridad marítima y medioambiental. El riesgo de vertidos o incidentes con estas embarcaciones, que transportan crudo y derivados de países como Rusia, Venezuela e Irán, es una preocupación latente que el propio Gobierno ha reconocido en informes de seguridad nacional.
Vigilancia constante en puntos estratégicos
En este escenario, la actualidad informativa se centra en la seguridad y la defensa. La emergencia de dos submarinos nucleares en Gibraltar es un recordatorio tangible de la importancia de mantener una vigilancia constante en puntos estratégicos y de las complejas dinámicas geopolíticas que marcan el devenir de la región. La capacidad de respuesta y la gestión de estas presencias militares se convierten en un desafío constante para las autoridades, mientras la opinión pública observa con atención las implicaciones de esta carrera armamentística silenciosa en el corazón del Estrecho.






