El pacto educativo PSN-Geroa Bai se tambalea: Geroa Bai exige garantías ante la votación clave
La política navarra vive horas de infarto. El acuerdo 'in extremis' entre el PSN y Geroa Bai para plantar cara a la proposición de ley de UPN sobre el modelo educativo se ha visto sacudido por las dudas de la propia Geroa Bai, que advierte de la falta de garantías para cumplir lo pactado. El futuro de las aulas concertadas y públicas pende de un hilo a pocas horas de la votación clave en el Parlamento.
Un pacto de mínimos que nace con grietas
El PSN-PSOE y Geroa Bai habían logrado sellar un acuerdo de mínimos sobre el modelo educativo en Navarra. Este gesto, en principio, les unía para votar en contra de la Proposición de Ley Foral presentada por UPN. El pacto, anunciado con urgencia ante la inminencia del debate parlamentario, buscaba dar una respuesta conjunta a la compleja situación del sistema escolar navarro, especialmente en lo referente al cierre y la continuidad de las aulas.
La negociación, marcada por semanas de tensión y desencuentros, giraba en torno a puntos cruciales como el análisis del cierre de aulas, tanto públicas como concertadas, y la posible modificación del número de unidades. El acuerdo contemplaba la posibilidad de que los centros concertados pudieran ajustar sus unidades a la demanda real. Este era un punto clave para Geroa Bai, que veía en ello una garantía frente a cierres automáticos. El PSN, por su parte, defendía la necesidad de un estudio pormenorizado antes de tomar decisiones drásticas.
La sombra de la duda se cierne sobre el pacto educativo PSN-Geroa Bai
Sin embargo, la aparente tregua duró poco. Apenas unas horas después de hacer público el entendimiento, Geroa Bai lanzaba un jarro de agua fría. La coalición abertzale advertía de que "no se dan las garantías suficientes" para el cumplimiento de lo pactado. Esto ponía en serio peligro el acuerdo y, por extensión, la votación unificada contra la propuesta de UPN. Esta repentina reticencia activó todas las alarmas en el seno del gobierno navarro.
Las declaraciones de Geroa Bai apuntaban a una falta de concreción o a un posible cambio de postura por parte del PSN respecto a compromisos previamente establecidos. La coalición exigía "un cambio de postura" para poder mantener el pacto, evidenciando que las negociaciones no habían cerrado todas las heridas abiertas. La situación generó un clima de incertidumbre, con corrillos y reuniones de última hora en los pasillos del Parlamento, en un intento desesperado por salvar el acuerdo y la estabilidad del Gobierno navarro.
UPN, a la espera del desenlace de la votación
Mientras tanto, la Proposición de Ley Foral de UPN, que motivó este frenético acuerdo entre el PSN y Geroa Bai, queda en una posición de expectación. La formación regionalista buscaba establecer criterios para la modificación de unidades educativas, una iniciativa que generaba controversia y que pretendía ser contrarrestada con una postura común de los socios del gobierno. La fragilidad del pacto PSN-Geroa Bai deja en el aire el resultado de la votación y la capacidad de ambas formaciones para presentar un frente unido ante la propuesta de UPN.
La incertidumbre se mantiene sobre si el acuerdo se mantendrá, se romperá definitivamente o si se alcanzará una nueva fórmula que satisfaga a ambas partes. El futuro inmediato del modelo educativo navarro y la cohesión del gobierno penden de un hilo fino, a expensas de las negociaciones que se desarrollan a contrarreloj.
La política navarra sigue demostrando su volatilidad. Lo que parecía un acuerdo cerrado para plantar cara a UPN se ha convertido en una nueva crisis que pone en jaque al gobierno. La falta de garantías y las exigencias de última hora amenazan con dinamitar el pacto educativo, dejando al PSN y Geroa Bai en una posición delicada y al futuro de las aulas navarras en el limbo.






