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Marco Rubio lanza un ultimátum a Cuba y exige elecciones libres

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, lanzó este miércoles un contundente mensaje hacia Cuba. El alto funcionario cargó contra el actual Gobierno de la isla y ofreció a su población una “nueva relación” con Washington. La oferta, sin embargo, se encuentra supeditada a la implementación de cambios radicales en la economía cubana y a la celebración de elecciones libres con participación de múltiples partidos. El discurso, difundido a través de un vídeo en redes sociales y emitido en español, llega en un momento sensible, horas antes de que Estados Unidos anuncie cargos contra el expresidente Raúl Castro por el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate en 1996. La fecha elegida, 20 de mayo, coincide además con el Día de la Independencia de Cuba, una efeméride significativa para el exilio cubano en Estados Unidos.

En su intervención, de aproximadamente cinco minutos, Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, atribuyó la grave crisis eléctrica que sufre la isla no a la administración estadounidense, sino al propio régimen. Según el alto funcionario, las élites gobernantes han “saqueado miles” de recursos, obligando a millones de cubanos a “sobrevivir 22 horas al día sin electricidad”. El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, respondió desde La Habana denunciando las “reiteradas falsedades” del secretario de Estado estadounidense. Fernández de Cossío calificó sus declaraciones como un intento de justificar la política de agresión contra la nación caribeña. El viceministro acusó a la “minoría fascista anticubana” en Florida de presionar al gobierno de EE.UU. para doblegar a Cuba. Lamentó que se busque “volver a instalar el casino, la droga y la prostitución”, en alusión a intereses previos a 1959.

Marco Rubio exige elecciones libres y reformas en Cuba

El ultimátum lanzado por Marco Rubio a Cuba es claro: una “nueva relación” con Washington solo será posible si se implementan cambios radicales. Entre las exigencias se encuentran la celebración de elecciones libres y la participación de múltiples partidos políticos. El secretario de Estado estadounidense subrayó que la responsabilidad de la crisis eléctrica en la isla recae directamente sobre el régimen, y no sobre la administración de su país. Según Rubio, las élites gobernantes han desviado recursos, provocando que millones de cubanos sufran cortes de luz prolongados. La respuesta desde La Habana, a través del viceministro Carlos Fernández de Cossío, fue contundente, tildando las declaraciones de Rubio de “falsedades” y un intento de justificar la política de agresión de EE.UU. contra la isla.

Fernández de Cossío también señaló que una “minoría fascista anticubana” en Florida ejerce presión sobre el gobierno estadounidense para forzar la sumisión de Cuba. Acusó a estos grupos de buscar el retorno de prácticas como el juego y la prostitución, reminiscentes de la época anterior a 1959. Este intercambio diplomático pone de manifiesto las profundas diferencias y la tensión existente entre ambos países, a pesar de la oferta de Rubio de una posible “nueva relación” bajo condiciones específicas.

Marco Rubio respalda al presidente boliviano

Paralelamente, Marco Rubio ha mostrado su firme respaldo al presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, en medio de una profunda crisis interna. La situación ha desembocado en intensas protestas y tensiones diplomáticas. El secretario de Estado estadounidense advirtió que Washington no permitirá que el Gobierno boliviano sea derrocado. Con ello, envió un claro mensaje de apoyo frente a las manifestaciones que sacuden al país andino. Esta postura de EE.UU. se produce mientras el mandatario boliviano, Rodrigo Paz, enfrenta una situación de máxima tensión. Las protestas llevan más de dos semanas y han puesto en jaque la estabilidad interna y las relaciones exteriores del país, especialmente con Colombia.

El Gobierno de Bolivia, presidido por el centroderechista Rodrigo Paz, ha intentado apaciguar las protestas. Estas exigen su renuncia a solo seis meses de asumir el poder. Para ello, Paz anunció cambios en su gabinete ministerial. El mandatario anunció la inclusión de sectores sociales en su equipo y la conformación de un “consejo económico y social” para consensuar el rumbo de su gestión. Las manifestaciones, que involucran a campesinos indígenas, transportistas, obreros y mineros, han provocado bloqueos de carreteras y una grave crisis económica. La situación es la peor en cuatro décadas. La escasez de recursos, la mala calidad de los combustibles y el rechazo a reformas oficiales han alimentado el malestar. Esto ha llevado los precios en mercados populares a duplicarse o triplicarse. Se generan largas filas para adquirir productos básicos. A pesar de un “puente aéreo” con ayuda argentina para abastecer a la población, la crisis persiste. Ocho países latinoamericanos han expresado su preocupación por la situación humanitaria en Bolivia.

La compleja situación boliviana se agrava con las denuncias del canciller Fernando Aramayo. El ministro advierte que grupos en las protestas buscan debilitar al gobierno y alterar el “orden democrático y constitucional”. El presidente Paz, por su parte, ha declarado que no dialogará con “vándalos”. Sin embargo, mantiene abiertas las puertas para aquellos que respeten la democracia. En este contexto de inestabilidad regional, las declaraciones de Marco Rubio subrayan la creciente implicación de Estados Unidos en los asuntos internos de América Latina. El secretario de Estado marca una línea roja contra cualquier intento de desestabilización gubernamental, al tiempo que mantiene una política de firmeza y exigencia hacia Cuba.

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