El PP, a la lona en Cartagena y el órdago a Sánchez
La política española se tambalea. Una moción de censura en Cartagena fulmina al PP local y reaviva el debate nacional sobre un movimiento similar contra Pedro Sánchez. El detonante: la implosión de Vox y las sombras sobre el 'caso Zapatero'. El tablero político, más volátil que nunca.
Cartagena, epicentro del terremoto político
La alcaldesa popular de Cartagena, Noelia Arroyo, se enfrenta a un futuro incierto. Una moción de censura, fraguada desde enero de 2025 y con un primer intento fallido, ha cobrado una fuerza imparable. La clave: la fractura interna de Vox en la Región de Murcia. Sus exconcejales, Diego Salinas y Beatriz Sánchez del Álamo, han dado el paso definitivo al firmar la moción. Sus votos, unidos a los de Movimiento Ciudadano (MC), PSOE y Sí Cartagena, suman los 14 apoyos necesarios para arrebatar la alcaldía al PP. Un golpe demoledor que sacude los cimientos del partido en la ciudad portuaria.
La sombra de Zapatero y el dilema del PP nacional
Mientras Cartagena arde, el foco se desplaza a Madrid. La imputación de Zapatero ha devuelto la idea de una moción de censura contra Pedro Sánchez al primer plano. Santiago Abascal, líder de Vox, ha instado al PP a dar el paso, con el objetivo de "retratar ante los españoles toda la extensión de la mafia". Sin embargo, desde Génova, la respuesta es cauta. Feijóo y su equipo insisten en que "no faltan ganas, sobran votos". El portavoz del PP en la Asamblea de Madrid, Carlos Díaz-Pache, ha reiterado la importancia de no "regalar una victoria parlamentaria" a Sánchez. La estrategia popular es clara: esperar a que la trama salpique más, si es que escala, antes de registrar un movimiento condenado al fracaso por falta de apoyos.
El PP se abre, pero con condiciones. Por primera vez, fuentes de la dirección conservadora admiten la posibilidad de registrar una moción aunque no se tengan los votos garantizados. La condición: que el llamado 'caso Zapatero' escale significativamente. Hasta ahora, la postura oficial era rechazar cualquier iniciativa sin opciones de éxito, ya que solo serviría para "ratificar" al actual presidente del Gobierno. La presión de Vox es evidente, pero el PP se mantiene firme en su análisis de que una derrota parlamentaria no beneficiaría a su estrategia de oposición.
Un concejal a contrarreloj y la justicia pendiente
La intrahistoria de la moción en Cartagena revela detalles curiosos. Ricardo Segado, concejal de Movimiento Ciudadano (MC), quien no tiene dedicación exclusiva y trabaja en El Corte Inglés de Murcia, tuvo que acudir a la notaría del Paseo Alfonso XIII para estampar su firma. Un gesto que sellaba el fin del gobierno popular y que se gestó en las complejas guerras internas de Vox, con la defenestración de José Ángel Antelo como detonante principal. La construcción de la Ciudad de la Justicia, un proyecto clave, pende ahora de un hilo, sumándose a la incertidumbre política.
La política española vive momentos de alta tensión. La moción de censura en Cartagena es una advertencia para el PP nacional y un espejo de las fracturas internas que pueden dinamitar alianzas. Mientras tanto, la sombra de la imputación de Zapatero planea sobre La Moncloa, obligando a Feijóo a sopesar movimientos arriesgados. El futuro inmediato se escribe con el riesgo de nuevas caídas y la constante amenaza de un órdago a la grande.
El PP se abre a una moción de censura pese a no tener los apoyos si escala la trama que implica a Zapatero. Por primera vez desde que Alberto Núñez Feijóo asumió el liderazgo de la oposición, fuentes de la dirección conservadora admiten que el partido podría llegar a registrar una moción contra Pedro Sánchez aunque no tuviera garantizados los apoyos necesarios para ganarla, si el llamado caso Zapatero escala en las próximas semanas. Hasta este mismo martes, Génova había rechazado de forma reiterada una iniciativa sin números porque, en palabras del propio Feijóo, solo serviría para "ratificar" al presidente del Gobierno. La intrahistoria de la moción de censura por la que el PP perderá Cartagena: Vox, un edificio ruinoso y un déficit millonario.






