El Atlético se vende por 2.500 millones y el fantasma de Gil planea sobre el club
La noticia ha caído como un jarro de agua fría para los aficionados del Atlético de Madrid: el club ha sido vendido por la astronómica cifra de 2.500 millones de euros. Apollo Sports Capital se ha convertido en el nuevo máximo accionista, asumiendo más del 50% de la entidad en una operación que, si bien promete una nueva era, inevitablemente evoca sombras del pasado, especialmente para aquellos que recuerdan la controvertida figura de Jesús Gil y su impacto en Marbella.
El Atlético de Madrid cambia de manos por 2.500 millones
Era un secreto a voces, pero ya es oficial. El Atlético de Madrid comunicó este lunes la entrada de Apollo Sports Capital (ASC) como máximo accionista. Un acuerdo que llevaba tiempo gestándose y que abre una nueva etapa para la entidad rojiblanca. La operación implica que la mayoría de las acciones pasan a manos de este fondo de inversión, mientras que los anteriores accionistas, incluyendo a Atlético HoldCo (con Miguel Ángel Gil Marín, Ares Management y Enrique Cerezo), reducen significativamente su porcentaje. La continuidad de la directiva actual, con Miguel Ángel Gil Marín al frente, es una de las claves de esta venta, así como el ambicioso proyecto de la Ciudad del Deporte junto al nuevo estadio.
La oscura herencia del 'gilismo' en Marbella
Mientras el mundo del fútbol asimila la magnitud de la operación, es imposible no conectar esta venta con la figura de Jesús Gil, cuyo nombre resuena con fuerza al hablar de gestión y controversia. Apenas han pasado tres décadas desde que Gil ganara por primera vez las elecciones municipales en Marbella en 1991, catapultado por una ola de votos que sorprendió a todos. Su partido, el Grupo Independiente Liberal (GIL), repitió victoria en cuatro ocasiones consecutivas, perpetuando lo que se conocería como 'gilismo'.
El estilo de Gil era directo, provocador y, según testimonios de la época, implacable. "Que te quede una cosa clara: yo quiero que esto funcione como una empresa privada", le espetó Gil a un secretario municipal, evidenciando su particular visión de la administración pública. Su paso por Marbella dejó una profunda huella, no solo en el ámbito político sino también en el urbanístico. La construcción desmedida, la ocupación de zonas verdes y la corrupción asociada a su mandato culminaron, tras sus últimos estertores, con la Operación Malaya.
¿Qué queda del legado de Gil en el club?
La conexión de Jesús Gil con el Atlético de Madrid es innegable. Su presidencia estuvo marcada por éxitos deportivos pero también por un estilo de gestión que generaba tanto admiración como rechazo. Tras su fallecimiento, la familia Gil ha mantenido una presencia significativa en la propiedad y dirección del club. Ahora, con la entrada de Apollo, surge la pregunta: ¿cuánto del 'gilismo', con su mezcla de ambición empresarial y polémica, pervive en la estructura y las decisiones del Atlético de Madrid?
La venta por 2.500 millones de euros pone fin a una era, pero el eco de Jesús Gil y su particular forma de entender el poder y los negocios sigue resonando. Los aficionados esperan que la nueva propiedad traiga consigo una gestión transparente y exitosa, alejada de las sombras que rodearon a una de las figuras más polémicas de la historia reciente de España.






