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El BCE en Moncloa, ¿apoyo o veto a su presidencia?

La posible designación de Pablo Hernández de Cos como presidente del Banco Central Europeo (BCE) ha abierto un intenso debate político en Moncloa. Su perfil técnico, independiente y crítico con aspectos clave de la política económica ha generado incomodidad en distintos sectores del Gobierno, situando su candidatura en el centro de la controversia.

La carrera de Pablo Hernández de Cos hacia la presidencia del Banco Central Europeo (BCE) se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza para el Gobierno de Pedro Sánchez. Fuentes conocedoras de los movimientos apuntan a que Moncloa ya sondeó al exgobernador del Banco de España para situarlo al frente del organismo con sede en Fráncfort. Sin embargo, la información sobre el apoyo gubernamental es contradictoria, generando un pulso interno sobre su candidatura.

Un perfil técnico bajo escrutinio gubernamental

El economista José Ramón Riera destaca el perfil técnico de Hernández de Cos, señalando que "cuando ha habido que criticar al Gobierno lo ha hecho con números". Esta independencia y rigor en sus advertencias económicas, especialmente en cuestiones sensibles como el déficit estructural, la deuda pública o la sostenibilidad de las pensiones, le han granjeado un reconocimiento generalizado en el sector bancario. Este sector lo considera uno de los mejores candidatos para sustituir a Christine Lagarde.

Diversas fuentes sugieren que el Gobierno ha activado una segunda fase para aspirar a lo más alto del BCE, sondeando al exgobernador y moviéndose en círculos institucionales europeos. Carlos Cuerpo, vicepresidente económico, habría jugado un papel clave en convencer a Pedro Sánchez de la solidez de esta apuesta. No obstante, otras fuentes indican que Moncloa no apoya activamente su candidatura, citando la máxima de "si no estás con Sánchez, estás contra él". Recuerdan que Hernández de Cos no siempre ha seguido la línea del Ejecutivo.

Independencia y críticas que incomodan a Moncloa

Durante su etapa al frente del Banco de España, Hernández de Cos mantuvo una línea técnica marcada por la independencia. Sus informes y advertencias sobre aspectos clave de la política económica, como la sostenibilidad de las pensiones o el equilibrio de la Seguridad Social, tuvieron un impacto directo en el debate político español. Esta postura crítica, aunque valorada por expertos, parece haber generado fricciones con miembros del Ejecutivo, alimentando la duda sobre el respaldo definitivo de Moncloa.

La posible designación de Pablo Hernández de Cos ha sido respaldada por encuestas de centros de pensamiento como el Foro Oficial de Instituciones Monetarias y Financieras (OMFIF), que lo sitúan como el sustituto ideal de Christine Lagarde. Su trayectoria en el Banco de Pagos Internacionales (BIS) en Basilea, una institución clave del sistema financiero global, refuerza su perfil internacional. Sin embargo, el nombramiento del presidente del BCE es una decisión eminentemente política, sujeta a equilibrios dentro del Eurogrupo.

El futuro de Pablo Hernández de Cos al frente del BCE sigue en vilo, marcado por un intenso debate político en Moncloa. Su perfil técnico e independiente, si bien le avala como un candidato de peso, parece chocar con las dinámicas políticas internas del Gobierno, dejando en el aire si finalmente España logrará colocar a uno de sus economistas al frente del organismo monetario europeo.

Moncloa no apoya a Hernández de Cos como presidente del BCE. Esta máxima, que el propio presidente del Gobierno se ha encargado de poner en práctica desde que llegó a La Moncloa en 2018, también se aplica al exgobernador del Banco de España. Hernández de Cos es actualmente presidente del Banco de Pagos Internacionales (BIS) y un candidato destacado para suceder a Christine Lagarde como presidente del Banco Central Europeo (BCE).

Conviene recordar que el nombramiento de Hernández de Cos como gobernador del Banco de España se produjo in extremis y por Real Decreto, el día antes de la moción de censura que aupó a Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno. A pesar de su pasado comunista en la juventud, su nombramiento contó con el visto bueno del PSOE. Con el tiempo, sin embargo, se ha vuelto liberal, una ideología que choca con la visión de un gobierno de coalición de izquierdas.

Lo cierto es que el prestigio nacional e internacional de De Cos está fuera de toda duda. Por eso, y tras coronarse como la principal opción, el Gobierno le dio el visto bueno a su candidatura inicial.

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