No se retracta y se expone a una querella
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha decidido plantar cara al cantante Julio Iglesias y ha rechazado rotundamente retractarse de sus manifestaciones sobre el artista, que el cantante considera de carácter “injurioso y calumnioso”. Esta firme postura de la ministra se produce tras un acto de conciliación celebrado en un juzgado de Madrid, un paso previo obligatorio antes de que Iglesias pudiera interponer una querella formal ante el Tribunal Supremo. La negativa de Díaz a ceder ante las pretensiones del cantante abre la puerta a un litigio judicial que podría tener importantes repercusiones.
En el mencionado acto de conciliación, la representación legal de Julio Iglesias solicitó que la ministra reconociera el daño causado, rectificara sus declaraciones y ofreciera una indemnización. Sin embargo, Yolanda Díaz, a través de su equipo legal, ha defendido que sus intervenciones se limitaron a “comentar las declaraciones de terceros y los contenidos de los reportajes de prensa” publicados sobre el cantante. Por ello, la vicepresidenta no reconoce haber “ocasionado daño alguno ni directa ni indirectamente al artista”. Considera que su libertad de expresión no debe verse coartada por “ninguna querella ni intento de amedrentar”.
Díaz defiende su libertad de expresión ante las presiones de Iglesias
La controversia se remonta a febrero de 2026, cuando salieron a la luz informaciones que acusaban a Julio Iglesias de acoso sexual. En aquel momento, Yolanda Díaz condenó públicamente las presuntas agresiones y pidió “contundencia”, llegando a sugerir la retirada de medallas al cantante por considerar que su comportamiento “requiere una actuación ejemplarizante”. La vicepresidenta distinguió entre la responsabilidad penal y la ética, justificando así su posicionamiento inicial. Estas declaraciones fueron las que llevaron a Iglesias a solicitar el acto de conciliación, amenazando con una querella por delitos de injurias y calumnias.
Fuentes del entorno de Julio Iglesias no han confirmado a este medio la presentación inmediata de una querella ante el Tribunal Supremo, si bien la negativa de Díaz a retractarse deja el camino expedito para ello. Dada la condición de aforada de la vicepresidenta como miembro del Gobierno, cualquier acción legal debería dirigirse al Tribunal Supremo. La defensa de Díaz, por su parte, insiste en que no se ha vulnerado la presunción de inocencia del artista y que sus comentarios se basaron en información pública y en el ejercicio de su derecho a la libertad de expresión.
Yolanda Díaz, también protagonista en el caso Zapatero
En paralelo a este conflicto, la figura de Yolanda Díaz también ha sido noticia por su pronunciamiento sobre la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el marco del caso de la aerolínea Plus Ultra. Tras un viaje a China, la vicepresidenta exigió a Zapatero explicaciones “de manera rápida” sobre los presuntos delitos de organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental. Díaz, al igual que otros socios del Gobierno, ha abogado por la prudencia y por dejar actuar a los tribunales, al tiempo que ha retado al Partido Popular a presentar una moción de censura por “dignidad”.
La tensión entre Yolanda Díaz y Julio Iglesias sube de tono con esta negativa a retractarse. El caso pone de manifiesto la compleja relación entre la libertad de expresión de los cargos públicos y la protección del honor y la reputación de los ciudadanos, incluso de figuras de relevancia internacional. La decisión de la vicepresidenta de no ceder ante las presiones abre un nuevo capítulo en esta disputa, cuya resolución final dependerá de los próximos pasos legales que decida emprender el cantante.
Yolanda Díaz niega retractarse de sus comentarios sobre Julio Iglesias, quien podrá querellarse contra la vicepresidenta. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha rechazado retractarse de sus manifestaciones sobre Julio Iglesias, que este consideraba de carácter “injurioso y calumnioso”. Esa ha sido la posición de la ministra en un acto de conciliación celebrado en un juzgado de Madrid entre la representación legal de ambas partes. En su escrito al tribunal, Iglesias solicitó un acto de conciliación en el que la ministra reconociera el daño, rectificase sus manifestaciones y le indemnizara. Este acto es el paso previo obligatorio antes de la interposición de una querella. Fuentes del despacho de la defensa de Julio Iglesias no confirman a este medio la presentación de una querella ante el Tribunal Supremo, como afirman algunos medios.






