España lidera la tendencia y afronta el riesgo de automatizar el 59% del empleo
La inteligencia artificial generativa ha dejado de ser una promesa futurista para consolidarse como una herramienta cotidiana para una parte cada vez mayor de la población mundial. A cierre de 2025, se estima que uno de cada seis habitantes del planeta utiliza herramientas de IA de forma recurrente. En este contexto de rápida adopción, España se posiciona de manera destacada, no solo integrando estas tecnologías sino reforzando su papel como uno de los países líderes en su implementación.
El informe 'Global AI Adoption in 2025' del AI Economy Institute de Microsoft señala que el 16,3% de la población mundial ya recurre a la IA generativa, un crecimiento sostenido que dibuja un mapa de adopción desigual. España emerge con fuerza en este panorama, situándose como el sexto país a nivel global y el primero en Europa en cuanto a la utilización de IA por parte de su población en edad de trabajar, alcanzando un notable 41,8%. Este dato, que representa un avance significativo en pocos meses, consolida la tendencia alcista de la inteligencia artificial en España.
La generalización de la IA en el ámbito laboral no solo es una tendencia tecnológica, sino también un motor económico de primer orden. Un informe del McKinsey Global Institute proyecta que la adopción de la inteligencia artificial y la robótica podría generar un impacto económico de hasta 142.000 millones de euros en España de cara a finales de esta década. Esta cifra, lejos de ser una predicción optimista, se basa en el análisis de diez economías europeas y la tecnología existente. La consultora identifica sectores estratégicos como el comercio, la industria manufacturera y la administración pública como los grandes beneficiados de esta transformación, donde el rediseño de tareas permitirá aprovechar al máximo el potencial de la automatización.
El desafío de la automatización: un riesgo para el empleo en España
Sin embargo, la irrupción de la IA trae consigo un desafío mayúsculo: la automatización del empleo. El mismo análisis de McKinsey revela que el 59% de las horas de trabajo en España son técnicamente automatizables con la tecnología actual. Este dato, que ha generado considerable atención, se desglosa en un 44% de funciones cognitivas susceptibles de ser asumidas por software y un 15% de tareas físicas que podrían ser realizadas por robots. Esta realidad plantea la urgencia de una adaptación del mercado laboral y la capacitación de los profesionales ante la tendencia imparable de la IA.
La demanda de talento y la brecha digital en la IA
La demanda de habilidades relacionadas con la IA ya se refleja en el mercado laboral. El 22% de las ofertas de empleo de nivel inicial en España exige competencias en esta materia, según un análisis realizado por INCO para Google. Las áreas donde esta demanda es más pronunciada incluyen el marketing digital, la logística y la contabilidad, sectores que, a priori, podrían parecer alejados del perfil técnico más tradicional asociado a la IA. La oportunidad económica que presenta la inteligencia artificial es inmensa, pero el talento se perfila como el principal cuello de botella para su plena explotación.
La adopción de la IA por parte de las empresas españolas sigue creciendo. En el primer trimestre de 2024, el 12,4% de las compañías con diez o más empleados ya utilizaba esta tecnología, lo que representa un incremento de 2,8 puntos porcentuales respecto al mismo periodo del año anterior. No obstante, la advertencia de expertos como Fabien Curto Millet, portavoz de Google, resalta la brecha existente: la tecnología está disponible, pero la falta de personal cualificado para manejarla limita el potencial de crecimiento. España se encuentra ante una ventana de oportunidad única para incrementar su productividad, siempre que sea capaz de gestionar la transición y formar a su fuerza laboral en las nuevas competencias demandadas por esta tendencia de inteligencia artificial.
La adopción global de la inteligencia artificial acelera en 2025 y España refuerza su posición entre los países líderes. La adopción de la inteligencia artificial generativa ha dejado de ser un fenómeno emergente para convertirse en una práctica cotidiana para una parte creciente de la población mundial. A cierre de 2025, uno de cada seis habitantes del planeta utiliza herramientas de IA de forma recurrente. El dato, que hasta hace poco habría parecido ambicioso, plantea ahora una pregunta distinta: no tanto si la IA se adopta, sino quién lo hace más rápido y bajo qué condiciones, evidenciando la tendencia imparable con riesgo para el empleo.






