Economía

El alunizaje humano se retrasa a 2028: la NASA aplaza el regreso a la Luna

La cuenta atrás para el regreso del ser humano a la Luna se alarga. La NASA ha anunciado un importante giro en su programa Artemis, posponiendo la esperada misión que llevaría astronautas a la superficie lunar hasta 2028. Tras más de medio siglo de ausencia, el sueño de volver a pisar nuestro satélite se enfrenta a nuevos retrasos, generando expectación y preguntas sobre el futuro de la exploración espacial.

El último paseo lunar: Un recuerdo de 1972

La última vez que el ser humano dejó huella en la Luna fue en diciembre de 1972, con la histórica misión Apolo 17. Los astronautas Eugene Cernan y Harrison Schmitt protagonizaron este hito, mientras Ronald Evans permanecía en órbita. Aquellos exploradores contaron con un vehículo todoterreno lunar, un 'coche' espacial que les permitió recorrer hasta 31 kilómetros y recolectar 110 kilos de rocas, ampliando significativamente su radio de acción. Aquel vehículo, un prodigio de la ingeniería de la época, costó el equivalente a unos 300 millones de dólares actuales.

Artemis: El ambicioso plan para reconquistar la Luna

El programa Artemis de la NASA tiene como objetivo no solo volver a pisar la Luna, sino establecer una presencia humana permanente. Una vez completada la segunda misión, el calendario contempla una serie de misiones diseñadas para ampliar la estancia en la superficie lunar. El propósito es adquirir experiencia y desarrollar tecnologías clave para futuras misiones tripuladas a Marte. La agencia espacial estadounidense presentó recientemente su iniciativa de Base Lunar, detallando planes para establecer una presencia humana permanente, especialmente en el Polo Sur lunar, una región con prolongados períodos de luz solar.

Retrasos y nuevas misiones: El calendario se reprograma

La NASA ha decidido modificar su calendario espacial, aplazando la misión principal de alunizaje hasta 2028. Este retraso se debe, en parte, a problemas técnicos detectados en el cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial), específicamente relacionados con el flujo de helio. Ante esta situación, la agencia ha incorporado una misión de prueba adicional, la Artemis III, programada ahora para 2027. Esta misión servirá para testar capacidades operativas y sistemas en órbita terrestre baja, como paso previo al desembarco definitivo de la Artemis IV, fijado para 2028. La estrategia de la NASA pasa por estandarizar vehículos y asegurar, tras esta misión extra, al menos un alunizaje anual.

La Base Lunar: Hacia una presencia permanente

La iniciativa de Base Lunar de la NASA se desarrollará en tres fases. La primera, hasta 2029, se centrará en la exploración robótica y demostraciones tecnológicas. La segunda fase (2029-2032) contempla el despliegue de sistemas de habitabilidad e infraestructura de energía y comunicaciones. Finalmente, a partir de 2032, se buscará establecer una presencia humana permanente y utilizar recursos lunares. La selección del Polo Sur lunar se debe a sus condiciones favorables para la energía solar y la investigación científica.

El futuro de la exploración

Aunque el regreso a la Luna se retrasa, el programa Artemis sigue avanzando con el objetivo de sentar las bases para la exploración a largo plazo y, eventualmente, para las misiones a Marte. La inversión en nuevos 'rovers' lunares, con contratos millonarios adjudicados a empresas como Astrolab, subraya la importancia estratégica de estos vehículos para las futuras exploraciones. El camino hacia la Luna es complejo, pero la determinación de la NASA por establecer una presencia duradera en nuestro satélite sigue firme.

Los 'coches' de 200 millones que la NASA quiere en la Luna.

La última vez que el ser humano pisó la Luna fue en diciembre de 1972 con la misión Apolo 17.

El satélite terrestre fue explorado por los astronautas Eugene Cernan y Harrison Schmitt –el tercero, Ronald Evans, permaneció en órbita esperando a sus compañeros– quienes contaron para sus exploraciones con un 'coche' espacial que les permitió ampliar, y mucho, su radio de alcance.

Recorrieron hasta 31 kilómetros en tres días y recogieron 110 kilos de rocas.

Se trataba de un todoterreno eléctrico de más de tres metros de largo, casi dos metros de alto, 210 kilos de peso y una velocidad máxima de 18 kilómetros por hora.

Costó 38 millones de dólares de la época, unos 300 millones en la actualidad.

“Es un objetivo absolutamente prioritario”, dijo el ingeniero español Carlos García-Galán este martes en la rueda de prensa en la que se detallaron los plazos sobre el plan de la NASA de instalar una base permanente en la Luna a partir de 2032.

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