¿Quién pierde en la batalla salarial? El SMI devora el salario medio en España
El salario mínimo interprofesional (SMI) ha experimentado una escalada meteórica en los últimos años, tanto que ya roza el salario más frecuente en España. Un fenómeno que, lejos de ser una simple estadística, está redefiniendo el panorama laboral y generando un intenso debate sobre sus verdaderas consecuencias para los trabajadores y las empresas.
El SMI se dispara y amenaza el salario medio
La política de incrementos decidida desde el Ministerio de Trabajo ha provocado que la distancia entre el SMI y el salario más habitual se haya reducido drásticamente. Según los últimos datos de la Encuesta de Estructura Salarial del INE, el salario más frecuente se situó en 2024 en 16.520 euros brutos anuales. Una cifra que, si bien ha crecido respecto al año anterior, se ve eclipsada por el imparable ascenso del SMI, que se acerca peligrosamente a esta banda.
El salario más frecuente se acerca al SMI
Este acercamiento no es casual. El empeño por elevar el SMI ha llevado a que muchos trabajadores con salarios bajos se vean desplazados hacia tramos salariales superiores. La horquilla de 16.000 a 17.000 euros anuales se ha convertido en la más común. Una parte significativa de los asalariados percibe ahora cantidades muy cercanas al mínimo legal. Esta convergencia plantea interrogantes sobre la capacidad del SMI para seguir actuando como un suelo salarial o si, por el contrario, empieza a actuar como un techo para amplios sectores.
Las cifras del SMI y el sueldo medio en España
El incremento acumulado del SMI entre 2018 y 2024 ha superado el 60%. La última subida aprobada, con el respaldo de los sindicatos, situó el SMI en 1.221 euros brutos mensuales en 14 pagas. Paralelamente, el sueldo medio anual ha alcanzado los 29.540 euros, un 5,3% más que el año anterior. Sin embargo, el salario más frecuente se queda considerablemente por debajo de esta media, evidenciando una brecha cada vez mayor entre la media y lo que realmente percibe la mayoría.
¿Destrucción de empleo o mejora del poder adquisitivo?
Las subidas del salario mínimo interprofesional son un tema recurrente de debate. Mientras los sindicatos defienden que son esenciales para mejorar el poder adquisitivo de los sueldos más bajos y sostener el consumo, las empresas advierten del aumento de sus costes. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha señalado en varios informes el impacto negativo de estas subidas en el empleo. Según sus análisis, los incrementos de 2023 y 2024 podrían haber provocado la destrucción de hasta 151.000 empleos. La subida de 2023 se asoció a la pérdida de entre 50.000 y 61.000 empleos, mientras que la de 2024 podría haber costado entre 78.000 y 90.000 puestos de trabajo. La AIReF también recordó el impacto de la subida de 2019, que supuso la desaparición de entre 45.000 y 54.000 empleos.
La brecha de género persiste
Más allá del impacto del SMI, las cifras salariales revelan otros problemas estructurales. La brecha de género sigue siendo una realidad preocupante, superando los 5.000 euros de diferencia entre el salario medio de hombres y mujeres. A pesar de los avances, la igualdad salarial efectiva dista aún de ser una realidad en el mercado laboral español, un desafío que se suma a las complejidades derivadas de la política del salario mínimo.






