La crisis que amenaza la economía y la seguridad alimentaria global
El Estrecho de Ormuz, punto neurálgico del comercio marítimo mundial, se ha convertido en el epicentro de una crisis que sacude los cimientos de la economía global y pone a prueba la diplomacia internacional. Por sus aguas transita aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercializa a nivel mundial, además de volúmenes crecientes de gas natural licuado. Esta dependencia estratégica convierte al estrecho en un auténtico cuello de botella cuya estabilidad condiciona no solo a los países ribereños, sino al conjunto de la economía global, con consecuencias directas para España.
La provincia de Almería, consolidada internacionalmente como la gran «huerta de Europa» y líder absoluta en la producción de pimiento, ha sido el escenario elegido por la patronal agraria Asaja para alertar del «colapso del comercio global por el cierre del estrecho de Ormuz». El presidente nacional de Asaja, Pedro Barato, afirmó que esta situación, sumada a las exigencias medioambientales de la PAC y a una escalada de costes de producción, amenaza la seguridad alimentaria en Europa. Los indicadores apuntan a un 33% de incremento medio en los costes operativos de los fertilizantes en España, un 30% de esos productos que se ven bloqueados por el cierre del Estrecho, además de una subida estimada del 8,5% en el precio final de la agricultura a nivel global. El Estrecho de Ormuz es crucial para el suministro de fertilizantes, canalizando habitualmente el 30% del total mundial.
Impacto económico y respuesta diplomática
En este contexto de tensión, el gobierno de Pedro Sánchez adoptó una postura firme al negarse a que Estados Unidos utilizara las bases militares españolas en territorio nacional para atacar a Irán. El presidente Sánchez resumió la posición de su ejecutivo en cuatro palabras: «No a la guerra». Esta decisión, que generó un impasse en las relaciones entre España y Estados Unidos, se enmarca en una política exterior que busca evitar la escalada bélica en Oriente Medio. A pesar de las amenazas iniciales de Donald Trump, los analistas vaticinan que el impacto del conflicto en la economía española será “limitado” si se llega a un acuerdo a corto plazo y el transporte de mercancías vuelve a fluir con rapidez por el estrecho de Ormuz.
La resiliencia de la economía española se pone a prueba ante estos desafíos. El director de Economía Española de CaixaBank, Oriol Aspachs, considera que una salida diplomática rápida al conflicto es plausible y el escenario más probable, reflejando la confianza de los inversores en una resolución relativamente rápida de la crisis. Los indicadores del primer trimestre del año en España muestran un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) del 0,6% intertrimestral y un 2,7% interanual, ligeramente por encima de lo previsto. No obstante, la situación en el Golfo Pérsico sigue siendo un foco de atención constante, con la posibilidad de que cualquier alteración en esta región tenga consecuencias inmediatas sobre la economía y la política exterior españolas. El estrecho de Ormuz no es solo un paso marítimo, sino un componente esencial de la seguridad económica de países como España.
Consecuencias logísticas y comerciales
Tres meses atrapados en el estrecho de Ormuz: tripulaciones agotadas, contenedores inutilizados, moluscos y tormentas de arena. A inicios de año, el M Kithira, buque de 300 metros de eslora de la compañía danesa Maersk, se hallaba en la costa este de EE UU descargando los productos embarcados el mes anterior en la India. Durante la segunda mitad de enero cruzó el Atlántico con nuevas mercancías y contenedores vacíos, una operación esencial para equilibrar el transporte comercial entre Asia y Europa. Tras una escala en Tánger, rodeó África, dobló el cabo de Buena Esperanza y, el 23 de febrero, atracó en el puerto omaní de Salalah, uno de los nodos logísticos en las rutas de Maersk.
El 27 de febrero, el M Kithira cruzaba el estrecho de Ormuz para entregar parte de su cargamento en el puerto emiratí de Khalifa. El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán ha supuesto un golpe durísimo para el comercio mundial, no solo porque ha provocado el cierre del estrecho de Ormuz —por donde, antes del conflicto, salía a los mercados internacionales el 20% de los hidrocarburos—, sino porque ha bloqueado una serie de puertos imprescindibles para las escalas del comercio marítimo internacional.





