Muere Edgar Morin, el filósofo francés de la complejidad, a los 104 años
El filósofo y sociólogo francés Edgar Morin, figura cumbre del pensamiento contemporáneo y creador de la influyente teoría del pensamiento complejo, falleció este viernes en París a la venerable edad de 104 años. La noticia, confirmada por su familia, ha conmocionado al mundo intelectual y cultural, que despide a uno de sus últimos grandes referentes forjados en las convulsiones históricas del siglo XX. Morin, quien iba a cumplir 105 años el próximo 8 de julio, deja tras de sí una obra prolífica y una huella imborrable en la filosofía y la sociología.
Un legado de pensamiento crítico y transdisciplinar
Morin, nacido Edgar Nahoum en París en 1921, fue un intelectual polifacético y un crítico incansable del dogmatismo y la simplificación del conocimiento. Su teoría del pensamiento complejo buscó tender puentes entre disciplinas, promoviendo una visión integradora de la realidad humana frente a la fragmentación del saber. Esta perspectiva lo llevó a reflexionar sobre los grandes retos de nuestro tiempo, desde la crisis ecológica hasta la gobernanza global, siempre con una mirada atenta al mundo y a la humanidad. Su esposa, Sabah Abouessalam Morin, destacó que «hasta sus últimos días, Edgar Morin permaneció atento al mundo, a los demás y a los grandes retos humanos que alimentaron su pensamiento».
La obra de Morin abarcó más de 40 libros, entre los que destacan títulos como «El método», «Introducción a un pensamiento y a una política de la complejidad» y, más recientemente, su novela «El año perdió su primavera», publicada en junio de 2024. Su pensamiento tuvo una considerable recepción internacional, llegando incluso a Cuba, donde fue incorporado en debates académicos sobre ciencia y bioética. Sin embargo, su influencia, aunque extendida, siempre mantuvo un carácter crítico y reflexivo, alejado de cualquier forma de dogmatismo.
Compromiso político y humanismo planetario
A lo largo de su extensa vida, Morin demostró un firme compromiso político y ético. Se unió al Partido Comunista Francés en 1941 y participó activamente en la Resistencia contra el nazismo, adoptando el seudónimo que lo haría mundialmente conocido. No obstante, su espíritu crítico lo llevó a ser expulsado del partido en 1951 debido a sus profundas críticas al estalinismo, un episodio que relató en su libro «Autocrítica». A pesar de esta ruptura, Morin nunca dejó de considerarse de izquierdas, defendiendo siempre un humanismo planetario y una visión crítica de las estructuras de poder.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, expresó su profundo respeto y admiración por Morin, calificándolo como un «símbolo de humanismo y pensamiento complejo» y «humanismo hecho persona». La figura de Morin trasciende las fronteras de Francia, siendo reconocido como un «pensador planetario» por su capacidad para abordar las cuestiones globales con una perspectiva amplia y transdisciplinar. Su legado perdurará como un faro para quienes buscan comprender la complejidad del mundo actual y forjar un futuro más humano y esperanzador.
Muere Edgar Morin, el filósofo francés, a los 104 años. El intelectual, creador de la teoría del pensamiento complejo, falleció en París este viernes. Su familia confirmó la noticia, que ha conmocionado al mundo de las ideas. Edgar Morin, nacido Edgar Nahoum en 1921, fue un referente de la izquierda francesa y autor de una obra conocida internacionalmente, siempre a contracorriente de la sociología tradicional. Se presentó como una reflexión sobre el ser humano desde los datos de la ciencia.
«Hasta sus últimos días, Edgar Morin permaneció atento al mundo, a los demás y a los grandes retos humanos que alimentaron su pensamiento», indicó su esposa, Sabah Abouessalam Morin, en un comunicado transmitido a la AFP. La originalidad de este judío laico, que se percibía a sí mismo como un "cazador furtivo del saber", fue rechazar la parcelación del conocimiento en favor de una visión cultural y científica pluridisciplinar. Buscaba afrontar así la complejidad de lo real.
Se le llamaba “el pensador planetario” porque, a través del concepto de “pensamiento complejo”, aspiró a “conectar aquello que, en nuestra percepción habitual, no lo está”. Edgar Morin consideraba que cuanto más se agravan los riesgos de crisis, más aumentan las posibilidades de encontrar soluciones. A la pregunta, que le formularon muy a menudo, de si era optimista o pesimista, respondía en 2005: “Soy un ‘optipesimista’ (…), espero sobre un fondo de desesperanza”.





