Déficit más bajo en 18 años y el IBEX 35 se dispara a máximos
España ha cerrado el ejercicio 2025 con un déficit público del 2,18% del PIB, la cifra más baja desde 2008. Este dato, que se traduce en 36.780 millones de euros, supone una reducción de 8.811 millones respecto al año anterior y supera las previsiones de la Comisión Europea (2,5%). Es el sexto año consecutivo de mejora de las cuentas públicas, logrado sin recortes, lo que subraya la credibilidad de la política presupuestaria.
Mientras el Gobierno celebra este hito fiscal, la Bolsa española vive su propia fiesta. El IBEX 35 cerró 2025 con una espectacular revalorización del 49,27%, la segunda mejor marca de su historia, solo superada por el 54,2% de 1993. La tendencia alcista se mantiene a principios de 2026, con el selectivo madrileño marcando máximos históricos, un claro reflejo de la confianza inversora en la economía española.
El IBEX 35, a dos velocidades, reparte dividendos
A mediados de mayo de 2026, el IBEX 35 muestra un panorama dividido. El sector energético se consolida como gran refugio, con Repsol a la cabeza, seguida por Enagas y Solaria. Empresas como ACS y Acciona también demuestran fortaleza. Sin embargo, la volatilidad acecha a cotizadas como Puig, ante posibles movimientos corporativos, y Laboratorios Rovi, tras un profit warning que ha enfriado el optimismo.
Esta fortaleza bursátil se traduce en una excelente noticia para los accionistas: la temporada alta de retribución al accionista ha llegado. Junio y julio se perfilan como meses clave para desembolsos. Tras el pago extraordinario de Sabadell por la venta de TSB, la atención se centra en Telefónica, que repartirá 850 millones de euros el próximo 18 de junio, ofreciendo una rentabilidad por dividendo del 7,5%. Este pago se suma a la política de retribución de otras doce cotizadas, configurando una jugosa paga extra antes de las vacaciones.
La combinación de cuentas públicas saneadas y un mercado bursátil en auge que premia la fidelidad de sus inversores dibuja un panorama económico esperanzador. A pesar de las críticas a la política económica del Gobierno, los datos macro y el comportamiento de la bolsa sugieren que la estrategia, al menos en control del déficit y atracción de capital, está dando sus frutos.
Las críticas del FMI a la política económica del Gobierno
El FMI ha criticado la política económica del Gobierno, tildándola de populista y centrada en "amigos contra enemigos". El Ejecutivo no ha priorizado la redistribución equitativa de la riqueza ni los frutos del crecimiento, con un desempeño similar a países europeos gobernados por la centroderecha. Por ello, los problemas estructurales de España apenas han mejorado en ocho años.
España mantiene una tasa de paro estructural muy alta con una presión fiscal sobre la contratación superior a la media de la OCDE. Además, su tasa de actividad está 17 puntos por debajo de la media europea, encabeza la tasa de pobreza infantil y el abandono escolar. Tampoco se ha reducido significativamente el gap en renta per cápita ni ha mejorado la capacidad redistributiva del Estado.
Esto explica la precariedad laboral de los jóvenes (5,6 millones), con contratos a tiempo parcial, sueldos bajos, dificultades de acceso a la vivienda y alta tasa de riesgo de pobreza. Este escenario contrasta con el de los pensionistas (9,5 millones), un colectivo "mimado" por el Gobierno por fidelidad electoral.
El mantra de la subida del salario mínimo ha llevado a que hoy lo cobren 7 millones de trabajadores, frente a los 500.000 anteriores. Esto se debe al estrechamiento del abanico salarial y a que 3 millones cobran menos del SMI por tener jornadas parciales.






