El progresismo colombiano, en jaque
El senador Iván Cepeda, figura clave del Pacto Histórico y defensor de los derechos humanos, ha sufrido un duro revés en su aspiración presidencial. Con el 95,12% de los votos escrutados, Abelardo de la Espriella, candidato de la ultraderecha, lidera con el 43,62% de los sufragios, frente al 41,13% de Cepeda. Un resultado que, lejos de ser el esperado, apunta a una segunda vuelta donde la derecha parece tener ventaja.
Las primeras valoraciones sugieren que los votos de los candidatos con menor porcentaje se inclinarán mayoritariamente hacia De la Espriella, consolidando una tendencia ya visible en los resultados preliminares. Paloma Valencia, otra figura de la derecha, no alcanzó las expectativas, dejando un importante caudal de votos que parece haber beneficiado directamente a su correligionario.
Cepeda, el candidato que nunca quiso gobernar
Resulta paradójico que Iván Cepeda, un político que siempre se mantuvo en la oposición y que, según la información disponible, nunca tuvo un deseo real de gobernar, haya terminado liderando la candidatura presidencial del Pacto Histórico. Ante el mandato de Gustavo Petro a punto de expirar, muchos le pidieron dar el paso al frente. "Se lo pedían en broma y en serio, y él les cortaba con un 'no sigan con eso'", relatan quienes le conocen. Sin embargo, ante la presión y el sentir de las bases, especialmente de las víctimas de falsos positivos, Cepeda cedió. Aceptó liderar el Estado, a pesar de saber que gobernar implicaría ceder en principios que siempre defendió.
Cepeda, bogotano de 63 años, se presentó como una anomalía en el panorama político actual. Senador durante más de una década, su voz se erigió como la más autorizada para defender a las víctimas de crímenes cometidos por militares y paramilitares. Su estilo pausado y su vestimenta sobria completaban la imagen de un hombre de pocas sorpresas. Una figura que, a pesar de su trayectoria, no ha logrado conectar lo suficiente con el electorado para asegurar la victoria en primera vuelta.
El programa de las 'tres revoluciones' se queda corto
El programa de gobierno de Iván Cepeda, centrado en lo que él denominó "tres revoluciones: la ética, la social económica y la política", no ha sido suficiente para convencer a la mayoría de los colombianos. Cepeda se posicionó como el candidato de la continuidad del gobierno de Gustavo Petro, apelando a movimientos sociales, atención a víctimas y comunidades indígenas y afrodescendientes. Defendió la creación de un Banco del Pueblo, reformas laborales y pensionales, y rechazó el extractivismo, proponiendo a Colombia como "potencia mundial de la vida y la diversidad".
En materia de seguridad, Cepeda se mostró contrario a la militarización como única respuesta, abogando por la protección de líderes sociales y el desmonte de estructuras financieras del crimen organizado. Su discurso, sin embargo, no ha logrado calar lo suficiente frente a la propuesta de mano dura que parece haber seducido al electorado que ha votado por la ultraderecha.
La ultraderecha celebra y Petro se encomienda a la "defensa democrática"
Mientras tanto, Abelardo de la Espriella celebra una victoria que pone en jaque al progresismo colombiano. Figuras como el expresidente Iván Duque ya han expresado su apoyo al candidato de la ultraderecha, quien ha hecho un "llamado a defender la democracia 'por la razón o por la fuerza'". Por su parte, Juanita Goebertus, directora de la División de las Américas de Human Rights Watch, ha pedido a la comunidad internacional defender a la Registraduría de Colombia ante los "ataques" del presidente Gustavo Petro, quien ha cuestionado la legitimidad del proceso electoral. La tensión política en Colombia está más alta que nunca, y la segunda vuelta se perfila como un escenario de alta confrontación.






